Gonzalo Osés

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martes, 10 de marzo de 2020

Camino de la Zona Zero del Coronavirus español


Ayer volví a dar clase de validación de modelos de negocio, en el coworking de la EOI con la Junta de comunidades en Cuenca.

Volver al ruedo siempre es gratificante, sobre todo cuando compruebas que personas que han decidido emprender, o llevan unas cuantas exploraciones empresariales se lanzan a volver a intentarlo. 

En el AVE de vuelta a los madriles, escuchaba a un señor mayor como intentaba convencer por teléfono a sus interlocutores que no iba a la zona cero el día después del lanzamiento de la bomba de Hiroshima. Cuando colgó le pregunté por qué tanta histeria de sus allegados. Me comentó que el gobierno había decidido cerrar los colegios de la Comunidad de Madrid… Luego me entraron chats de amigos encrespados por la situación cancelando actividades para hoy... ¿Si te molesta el apagón por que les sigues el juego? 

Curiosa forma de acelerar las muertes por corona virus, al juntar a los nietos con los abuelos en edad de riesgo. Ya que si no van a clase ¿con quién van a dejar los padres que si no van al trabajo lo pierden? ¿En serio que los padres que van a currar en casa van a estar prestando plena atención a sus hijos? Más de uno se va a preguntar por qué eligió ser padre.  

Vale que la hucha del fondo de pensiones mundial esté quebrada, y los de menos de cincuenta no cobremos pensión, pero el corona virus si bien elimina sin dolor a las personas dependientes del sistema, que ya hace tiempo que se realizaron como personas y almas libres, no es lo suficientemente efectivo para equilibrar la balanza de pagos. Porque en China que ya están dando por superado lo peor, han fallecido tan solo el 0,000002066 % de la población es decir 3.100 personas de 1.500.000.000 Así que su existencia debe ser para justificar la quiebra económica del sistema.

Lo bueno de todo esto es ver cómo la mejor peli de ficción cobra realidad, donde personas muy cabales que admiro, no quieren ser transmisores y prefieren quitarse de en medio cancelando su rutina diaria. Pasando a ser zombis vivientes presos de su miedo. 

La novela 1984 es un juego de niños. Así que, agradezco profundamente estar vivo en estos momentos para asistir a un momento de la humanidad tan interesante. ¿será el fin de nuestra civilización? ¿Le ahorraremos el trabajo sucio al cambio climático? Como cayeron otras civilizaciones de las que sólo quedan pirámides o acueductos. 

Al no haber colegios se acabarán los atascos en Madrid, y así a lo mejor baja la contaminación. Irá la gente andando al curro cómo se permitió a 100.000 personas que se juntaran el domingo por Madrid. ¡Ah! No que tendrán currar desde casa, dándose cuenta que la función principal de su curro es tenerse entretenidos así mismos, más que aportar valor a la sociedad y al PIB. 

Aparte, ¿Dónde están las asociaciones por los derechos y las libertades de las personas? ¿hay alguna manifestación convocada? Que rechace esta insensatez colectiva, que pocos dicen en público, pero sí en los chats privados. 

El mega fake que reventaría el coronavirus, sería decir que se contagia por la fibra óptica de internet llegando a tu nariz por la ventilación de tu portátil o tu móvil, acompañando al miedo. Así quizás, la gente se desconectaría de la red, de las aplicaciones y empezaría a vivir sin miedo, sabiendo que cada día mueren y nacen personas. 

En fin, voy a por las palomitas (espero que queden en el supermercados al no ser un bien de primera necesidad), que está peli que protagonizáis va a ser muy interesante, y en breve me tocará ser parte del atrezzo. 

¡Pleno corona!

domingo, 19 de enero de 2020

Casi de alta


Hoy hace cuatro meses que el universo me dio otra oportunidad para apreciar la vida de verdad, y no pasar por ella de puntillas, como lo estaba haciendo en septiembre. 

El martes pasado, tuve revisiones médicas en el hospital de la Fraternidad, y para mi sorpresa, pasé con nota todos los exámenes. Tanto el hueso de la tibia como el del peroné han generado el callo suficiente para que suelden. Dando por buenos los kilos de almendras crudas, latas de sardinas y huesos de alitas de pollo me he comido para generar calcio.

Los mareos han desaparecido gracias a los masajes tipo ciriax que me da mi fisio Rubén en el gatillo del trapecio y que consigue otra ventaja para los demás, callarme 😂. Del pinzamiento del nervio en el brazo izquierdo, está todo ok, excepto que quiera pasar las pruebas para ser SEAL o GEO… Para el deporte nacional de levantamiento de vidrio y barra fija, estoy operativo. En unas semanas me dan los resultados de la prueba del TAC cerebral para ver que la verborrea sigue ahí, y después casi seguro que me den el alta laboral, continuando a diario con las dos horas en el gimnasio de rehabilitación, que aparte de curarme, tiene el daño colateral que me está poniéndome en forma, ya llevo un par de tardes andando sin muletas 5 kilómetros por el animado Madrid. En resumen acortar a la mitad una baja que me daban de 8 meses. 

Se me acaban las vacaciones, de nuevo, vuelvo a septiembre. Porque el primer mes tras la caída, alucine con mi cuerpo y me dedique a aprender asertividad, el segundo mes intente mantener vivos los contactos laborales, ante mi agotamiento, el tercer mes desconecté mi cerebro neocortex, apagué todas mis expectativas futuras necesarias para pagar las facturas, mi mente se centró en el aquí y el ahora, y de repente todos los miedos desaparecieron, el reloj se paró, asumí que me había bajado del escenario de la obra de teatro “la felicidad en la rueda del hámster”. Con mis palomitas, te veía desde la barrera como te peleabas con una rutina diaria con intricados caminos poco reales. Sorprendentemente, durante el cuarto mes, cuando no buscaba nada, me encontraron dos posibles ofertas laborales para este año muy interesantes.

El caso, es que mi vuelta a los ruedos es inminente, por un lado, me da pereza, y miedo por otro, pereza, porque vivir sin condicionarlo por una expectativa futura es bastante agradable. Y miedo, por si le cojo cariño a la rueda del hámster y me olvido de que casi suspendo la asignatura de la vida al no vivirla con plenitud y coherencia. Voy a ver si le sigo cogiendo cariño a la tornillería en la pierna y me los quedo, y así a la vez, que poder hacer de hombre del tiempo, acordarme para qué estoy vivo ahora.

Como el movimiento se demuestra andando, ayer me volví a reunir con mi amigo con el que ideo una startup de comida rápida saludable. De empezar con cierta pereza, a acabar andando acelerado verborreando ideas comerciales tras un experimento que se nos ocurrió, y que nos puede abaratar el presupuesto. Habrá que ver el resultado de las pruebas. 

Feliz tamborrada vital

PD: hice la foto que encabeza este post, de la salida de la luna llena, el pasado viernes 10 de enero, por San Gonzalo, desde un lugar muy madrileño. El edificio España, ahora un hotel con azotea... 

PD2: este post lo he escrito con el volumen del macbook a tope, con el concierto del Hombres G y El canto del Loco en el Vicente Calderón, gracias Rafa por la energía y el buen rollo. 

martes, 5 de febrero de 2019

Más cariño y menos atacar


Desde que soy consciente que, al cambiar mi talante, aflora mi talento, el impulso del Momentum, me ha permitido acceder a unas conferencias con grandes innovadores, donde no se permite ni tuitear en directo, ni la convocatoria es pública, tan sólo, ir, escuchar, aprender y si surge preguntar para aportar. No sabes que relax abandonar el Twitter en directo. 

Pues bien, la semana pasada el conferenciante era un buen conocedor de un profesional tan innovador que, a pesar de sus desplantes, sus genialidades cambiaron el mundo.

Llegado el turno de preguntas, se me ocurrió preguntarle que nos recomendaría ese genio sobre un tema estratégico del bienestar social español, y la respuesta fue muy instructiva:
-      Conferenciante: “Este genio atacaría al sistema establecido”
-      Yo: “ataca, ataca” me salía de lo más hondo.
-      Conferenciante tras meditarlo unos minutos: “pero yo no lo voy a hacer porque se pierde demasiada energía, que sería más enriquecedora que la utilizáramos para construir”.

Ayer, aprovechando que volvía a Cuenca a dar clase de validación del modelo de negocio de los emprendedores de la edición III de la EOI y de la Junta de Comunidades, volví a ver a algunos de la pasada edición, y me llamó la atención, el cariño con el que hablaban de sus productos, ya fueran esponjosas magdalenas, bolsos o paneles solares móviles.

Lo cual, me lleva a reflexionar, que destruir emocionalmente a una persona es demasiado fácil, y tendemos a pensarnos inferiores haciendo bueno aquello de “la mejor defensa es un buen ataque”, cuando lo único que conseguimos es una guerra de egoallos. 

En cambio, si te dedicas desde que abres los ojos por la mañana a poner mucho cariño a cada acción que haces a lo largo del día, incluida las interactuaciones con otras personas que no conozcas, raro es que tu cerebro se deje hackear por otras personas o marcas para venderte algo, activando tu miedo, y poniéndote a la defensiva.

Puede que me equivoque, por ello te planteo que lo hagas a lo largo del día, y luego me cuentas. Yo voy a ello, y si te cuesta, te recomiendo que si estás en Madrid, pasees por la calla de Alvarez Gato, y ponte delante del espejo cóncavo y luego con el convexo, y tras respirar unos segundos ponte a atacar mentalmente al que tienes enfrente... Creo que es impsible, la risa te desbordara. 


Aaaaaaa juuuuugaaaaarrrrrr

martes, 1 de enero de 2019

Ser esencia





En un día como hoy, el primero del año para una parte de la población, me hago el propósito, ser ESENCIA. 

Sabio es aquel que no busca, ni se realiza a través de los demás, si no, en constante acercamiento hacia uno mismo. Para entender que ha venido a hacer en esta nueva vida actual, cual etapa de un viaje que hace miles de años inicio su alma. 

Emprender la aventura de la vida es un camino bello y lleno de amor, hacia ti, hacia los demás, amor por lo que te rodea, amor por lo que te golpea, amor para llegar a Roma, donde acaban los caminos, y comienzan las ondas gravitacionales a cantar más allá de lo comprensible, palabras de amor por el universo, el cual, somos él, hecho consciente, como dice el físico Brian Cox. 

Negar puedes negar, para anegar tu espíritu, y regar tu inconsciente de cosas banales, que crees necesarias comprarlas para ser feliz, y ser cada día más adicto a ello. O puedes, reprogramar tu cerebro, tu mente, porque como dice Darren Hardy, el cerebro está programado para sobrevivir, no para ser feliz. En tus manos está tomar una decisión que no puedes delegar, ¿Quieres ser feliz? Acéptate, y desprográmate para ganar tu libertad. 

Curiosidad es la base de la libertad, desde que mis padres me educaron para ser responsable de pleno derecho de mi libertad, cuestiono absolutamente todo, buscando, el límite de todo, para ver dónde acaba mi libertad, y empieza la tuya, para respetarla y amarla. 

Innovar, es hacer algo políticamente no correcto, equivocarse, cometer un error en la metodología, como fueron los hallazgos iniciales del Gore-Tex, del Post-it, de CRISPR, si no te dejas margen para el error, para ser tú, para no hacer lo que crees que se espera de ti, cuando nadie espera nada, son tan solo, medias verdades de la socialización que nos educan desde que renacemos en occidente.

Actitud, es el primer paso, si te levantas y le dices a tu mente que hoy va a ser un gran día, te aseguro, que tu percepción de lo que te pase, será positiva. Y como dice mi padre, “todos los días son iguales, por lo que hay que llenar cada día con una ilusión, un proyecto…” Porque como dice mi madre y su hermana Piluca, “la vergüenza pasa y el provecho queda en casa”. En definitiva, vivir está en ti, disfrutar de la vida es una obligación, complicársela en base a tener en vez de ser, (como me enseño Carmen Vázquez de Castro), es una elección que anega tu esencia. Tú decides, o también ¿vas a delegar está decisión?

martes, 28 de noviembre de 2017

Startup Weekend Madrid




#mentor si quieres detectar tus fallos y #reaprender, haz prácticas en un @StartupWeekend, asesorando a 70 personas que no saben que es #LeanStartup, que al cabo de 54 horas seguidas son 15 nuevas #startups. Gracias a @swmadrid y @jafmoral por la oportunidad #SWMadrid17 #coach”.

Los que dedicáis unos minutos de vuestro exiguo tiempo a leer mis tuits, sabréis que es mi tuit de ayer a primera hora de la mañana. A los demás, os digo que era mi reflexión tras un alucinante fin de semana de reaprendizaje propio y colectivo continuo.

El viernes por la noche el fuckuper Javi del Moral, me decía “estás acostumbrado a acelerar personas desde cero en 5 meses, esto es en 54 horas, vas a flipar”, y mi ego, le decía que ya había estado en cosas parecidas como las Design Jam o aquel mítico workshop Km13 de diseño de sillas con cartón corrugado, donde no dormí debido a mi patosidad y acabé tras una noche gloriosa de botellón prototipando un packaging de botella que servía para sentarte a la par que esconder la botella, para cuando apareciera la policía, y luego se lo presenté a un concejal que venía a hacerse la foto de turno al apoyar el taller, claro que corría un lejano verano de 2005…

0-5.

Fliparlo fue poco, es brutal el proceso, sobre todo el viernes con un embudo de conversión de personas desconocidas en activos de un equipo, dejando fuera el ego, los miedos y los prejuicios hacía tus compañerxs de viaje. Trazando una delgada línea que surge de la propuesta de una de las personas, y como se van uniendo las demás. O cómo el ego de otras les hace no volver, o cómo resurgen cual ave fénix a media tarde del sábado tras pegarse con la realidad al validar su producto mínimo viable, para el domingo acabar de dudar y ponerle un lazo que quede chulo a la presentación, a la landig o a la app...

Una de las claves es el mago de la empatía que es Jaime Aranda, cuya comunicación es digna de ser estudiada en Harvard para la construcción de equipos. Otra la aportación de Wilhelm en los pasos a dar. Y la fundamental es el excelente equipo de Fangaloka que se pone a tu disposición las 54 horas seguidas, sonriendo en todo momento, muchas gracias, Natalia, Susana, Elena, Rafa, Pablo… así hasta una decena de altruistas personas que te regalan su tiempo, su esfuerzo moviendo cajas todo el día, sin perder la sonrisa. También el campus de juego facilitaba mucho las cosas, gracias a Campus Google, parecía que estaba el edificio diseñado para este evento. Hasta 40 kilometros ando por él Rafa.

Y de lo de hacer de coach o de mentor, pues qué quieres que te diga, ya sabes que aprendo cada vez que converso con una persona, pero al ser tan intensamente positivo el proceso, exige lo mejor de ti mismo para ayudar al centenar de personas, del que luego al linkearte descubres que todos te podrían mentorizar a ti en su sector, Así que este finde hubo algún momento que me llevo al límite, poniendo la guinda a una semana en que la realidad me ha enfrentado a mi propia mierda, y eso es algo impagable. ¡Gracias! 

Puedes ser bueno analizando y creando soluciones, pero hay que saber dar feedback a todo el mundo, sobre todo a los que su ego les enroca. Como me dijo hace un año una persona al terminar una de las acelaraciones que dirijo, ahora amigo y ya socio de la app “si lo contaras sonriendo sería de 10”, pero eso te lo cuento pasada mañana. Menos mal que hubo una quincena de mentores sonrientes que les ayudo a sobrevivir. Gran momento para desivirtulizar a tantos profesionales que sigo. ¡Ah! que se me olvidaba, y asistir a la masterclass de Mamen Delgado para preparar un pitch o una conversación, ¿para cuándo al píldora?
  
En definitiva, todo el mundo debería pasar por un startup weekend, desde los que están auto empleándose, a los que todavía les queda un lustro de asalariado, pasando por los estudiantes, para saber de qué va emprender en un laboratorio, sin cagarla (como dice el mago del feedback sonriente Yago Uribe) económicamente ni socialmente.

¿Para cuándo el siguiente examen? 

sábado, 9 de septiembre de 2017

¿Felicidad humana = utilidad + autoconocimiento+ CRISPR?


Desde que leí el libro "Piensa en ti" de Joaquina, me asalta una controversia, Joaquina en varias ocasiones, hace hincapié que una de las claves de la felicidad es ser o sentirse útil.

Una utilidad ligada a aportar valor a los demás, por la cual, experimentas el subidón de aportar, y a veces, una compensación social o económica. Porque seamos sinceros, el dinero no da la felicidad, pero ayuda mucho a acercarse a ella…

Ahora que se derrumba el mercado laboral, y las cifras de la nueva economía son de risa, sigo afirmando que se destruyen 10.000 puestos de trabajo, por cada puesto freelance knowmad que se crea. Es importante empezar a plantearse, qué metodologías tenemos para conseguir ser felices sin ligarlo a la utilidad, ni mucho menos al trabajo.

La otra forma que está muy de moda es el autoconocimiento, la aceptación personal amarse a uno mismo, para cambiar la energía negativa por la positiva, y ser como escribe Alex Preukschat en el libro "Blockchain: la revolución de internet" , para ser un buen nodo del sistema descentralizado. Porque cada vez tengo más claro que lo que te pasa, (excepto causa mayor), es porque queremos, tanto lo bueno porque lo buscas, como lo malo porque para evitarlo lo dejamos para mañana. Es decir, la tecnología nos está abocando a que maduremos como nodos.

Y ¿no hay otra forma? Para ser feliz o eres útil o te aceptas…

El pasado miércoles asistí a la presentación de Dictum Futurae en CIBBVA y su propuesta de cómo será la sociedad inteligente en 2025. Donde posiblemente sea la culminación de la maduración descentralizada en la que estamos empezando a caminar y muchos de los actuales dramas de la sociedad se hayan domesticado. Donde la internet del valor (la de blockchain) haya sustituido a la de información (actual).

Aproveché la vuelta al cole de los evangelizadores de innovación madrileños Javier Sirvent y José Cordeiro (si el mundo es su casa, cómo no lo va a ser Madrid), lo siguiente: Utilizando CRISPR, ¿en cuánto tiempo se podrá eliminar de la célula el 80% del cerebro reptiliano? La respuesta contundente: ¡2 años!!!!!

Y me dieras a qué viene esto, pues sencillo, el cerebro reptiliano es el primitivo el primero en reaccionar bloqueándote porque piensa que te viene un mamut a cornearte, pero no, tan sólo es un coche parado en un semáforo… Es decir, perdemos demasiados años de nuestra vida por no atrevernos a hacer lo que realmente nos apasiona y nos hace feliz. Pues bien, si sólo dejamos la proporción de preocupación para que no te tires desde un decimoquinto, y eliminamos el 80% del miedo, puede que no tengamos ni que ser útiles, ni conocernos para sentirnos bien con nosotros mismos.

Para rizar el rizo, ayer dialogando con el facilitador de autoconocimiento para emprender José Barroso, me daba cuenta, que la felicidad para ser validada necesita encadenar alegrías, al no existir un consenso en la medición de la felicidad.

Por tanto, si la felicidad sólo es un concepto, inalcanzable cual zanahoria delante del burro, es muy complicado que algún día nos sentamos realmente plenos. Por lo que creo, que la especie humana tiene un hardware excepcional, pero tiene el un sistema operativo mal configurado. ¿hasta cuándo lo vamos a permitir? Quizás, es necesario que reajustemos el mismo, como aquella carta de ajuste que aparecía al final de la emisión de la televisión hace unas décadas.

FOTO: Alejandro Sacristan de Aviador Dro y Empática VR en la presentación  de Dictum Futurae, en CIBBVA con chaqueta "carta de ajuste" del uniforme del grupo de música LKAN.