Gonzalo Osés

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jueves, 2 de enero de 2020

Feliz vente vente


La pasada semana mi madre tuvo una de sus geniales ocurrencias para felicitar el año entrante, con la frase “feliz vente vente”, y añadía que el año veinte veinte iba a ser un año colaborativo, donde las personas se organizarán y se congregarán, dándose frases como “vente, vente a casa, o a la plaza, que solventaremos nuestras diferencias y lo organizaremos...". 

Coincido con ella, que este año 2020 que comienza se van a activar muchas personas, para iniciarse en el camino hacia los locos años 20 del siglo XXI, que empiezan con la próxima década en el año 2021, donde la cosa será más seria, tanto en el ámbito económico como en el social, y se iniciará la cuenta atrás del medioambiental. En nuestras manos está que sea un periodo de alegría y plenitud SOStenible, yendo más allá de una importada felicidad. 

Una sugerencia, para activarnos, y romper con la rutina que nos acomoda y nos atonta con pequeños problemillas, que convierten un grano de arroz en un Himalaya. Te aconsejo que te regales 20 segundos más para hacer esas acciones que casi solo hacemos en la PeNeLeada Navidad, como es alargar el abrazo de despedida a tus familiares y amigos tras los encuentros navideños. 

Sí das el abrazo de corazón a corazón, enfrentándolos, pegados uno con el otro, y aguantas 20 segundos, en el segundo 21, alucinaras al sentir como laten a la vez, de forma acompasada. En ese momento, sentirás una gran paz olvidando todos esos problemillas que se proyectan a futuro en el cerebro neocortex, porque estarás creando la parte que te toca de Universo, con otra persona. 

Dar un abrazo de corazón a corazón es una sencilla tecnología innata, que el sistema educativo fabril quiere que olvidemos, para ser dependientes de cosas, que solo conectan la corteza de nuestro ser, sin llegar a la miga, mostrando la sonriente apariencia. De nuevo, ser o parecer. 

Estar vivo o parecer vivo. 

¿Quién quiere un abrazo para deshipotecarse su futuro?

Vamos, vente, ¡vente!


jueves, 3 de enero de 2019

Año nuevo, libros viejos









Hace un mes pedí recomendaciones de libros para que me hicieran pensar, y he recibido una buena pila de libros que cuestionan casi todo. Así que, esa será mi línea del blog en el año que empieza. Seguramente aparecerá alguna mega novedad, pero visto lo poco que me han hecho pensar este año, será con cuentagotas 

Así que empiezo con la recomendación de mi padre, con el zasca libro "¡Yo creo en la esperanza!" de José María Díez-Alegría, libro que, tras publicarse en 1972, le valió para ser expulsado de los jesuitas cuando era catedrático de ética en la Universidad Gregoriana de Roma, allí donde hacen los masters los curas antes de ser obispos. Casi nada. 

Algún día aspiro a escribir con una excelencia parecida, al justificar cada opinión con hechos y conceptos fehacientes que no admitan discusión.

La lectura resulta sorprendente al diferenciar en dos tamaños de tipografía, por un lado, lo que él cree, y, por otro lado, las justificaciones con las cuales construye su opinión, siendo éstas, conferencias públicas sobre dicha temática, lo cual, me resulta más sorprendente que le dejaran hablar públicamente de esto. 

Hay frases, que medio siglo después, creo que le volverían a echar como el párrafo cuarto de la página 56, donde escribe “Esta respuesta es superficial. El catolicismo de los últimos dos siglos, en conjunto, ha sido mucho más obstáculo a la liberación e instrumento de injusticia, que lo contrario”.



Si lo que te interesa es saber qué pensaba él, te recomiendo que te hagas con el libro "Yo todavía creo en la esperanza"publicado en 2008. Cuyo resumen pueda ser el segundo párrafo de la página 149, “Pero nosotros los cristianos de reales, de carne y hueso, somos tan deficientes en todo eso, que deberemos esforzarnos en hacer, más que en decir. No deberíamos sentirnos nunca como los maestros de la humanidad, sino, presentarnos como modestos dialogantes, que buscan avanzar con todos hacia una calidad mejor y más plena de la vida moral de los seres humanos”. 

En definitiva, un libro que debería estar en los anales de la comunicación, donde las formas asertivas levitan sobre el contenido. 

martes, 1 de enero de 2019

Ser esencia





En un día como hoy, el primero del año para una parte de la población, me hago el propósito, ser ESENCIA. 

Sabio es aquel que no busca, ni se realiza a través de los demás, si no, en constante acercamiento hacia uno mismo. Para entender que ha venido a hacer en esta nueva vida actual, cual etapa de un viaje que hace miles de años inicio su alma. 

Emprender la aventura de la vida es un camino bello y lleno de amor, hacia ti, hacia los demás, amor por lo que te rodea, amor por lo que te golpea, amor para llegar a Roma, donde acaban los caminos, y comienzan las ondas gravitacionales a cantar más allá de lo comprensible, palabras de amor por el universo, el cual, somos él, hecho consciente, como dice el físico Brian Cox. 

Negar puedes negar, para anegar tu espíritu, y regar tu inconsciente de cosas banales, que crees necesarias comprarlas para ser feliz, y ser cada día más adicto a ello. O puedes, reprogramar tu cerebro, tu mente, porque como dice Darren Hardy, el cerebro está programado para sobrevivir, no para ser feliz. En tus manos está tomar una decisión que no puedes delegar, ¿Quieres ser feliz? Acéptate, y desprográmate para ganar tu libertad. 

Curiosidad es la base de la libertad, desde que mis padres me educaron para ser responsable de pleno derecho de mi libertad, cuestiono absolutamente todo, buscando, el límite de todo, para ver dónde acaba mi libertad, y empieza la tuya, para respetarla y amarla. 

Innovar, es hacer algo políticamente no correcto, equivocarse, cometer un error en la metodología, como fueron los hallazgos iniciales del Gore-Tex, del Post-it, de CRISPR, si no te dejas margen para el error, para ser tú, para no hacer lo que crees que se espera de ti, cuando nadie espera nada, son tan solo, medias verdades de la socialización que nos educan desde que renacemos en occidente.

Actitud, es el primer paso, si te levantas y le dices a tu mente que hoy va a ser un gran día, te aseguro, que tu percepción de lo que te pase, será positiva. Y como dice mi padre, “todos los días son iguales, por lo que hay que llenar cada día con una ilusión, un proyecto…” Porque como dice mi madre y su hermana Piluca, “la vergüenza pasa y el provecho queda en casa”. En definitiva, vivir está en ti, disfrutar de la vida es una obligación, complicársela en base a tener en vez de ser, (como me enseño Carmen Vázquez de Castro), es una elección que anega tu esencia. Tú decides, o también ¿vas a delegar está decisión?