Gonzalo Osés

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martes, 28 de noviembre de 2017

Startup Weekend Madrid




#mentor si quieres detectar tus fallos y #reaprender, haz prácticas en un @StartupWeekend, asesorando a 70 personas que no saben que es #LeanStartup, que al cabo de 54 horas seguidas son 15 nuevas #startups. Gracias a @swmadrid y @jafmoral por la oportunidad #SWMadrid17 #coach”.

Los que dedicáis unos minutos de vuestro exiguo tiempo a leer mis tuits, sabréis que es mi tuit de ayer a primera hora de la mañana. A los demás, os digo que era mi reflexión tras un alucinante fin de semana de reaprendizaje propio y colectivo continuo.

El viernes por la noche el fuckuper Javi del Moral, me decía “estás acostumbrado a acelerar personas desde cero en 5 meses, esto es en 54 horas, vas a flipar”, y mi ego, le decía que ya había estado en cosas parecidas como las Design Jam o aquel mítico workshop Km13 de diseño de sillas con cartón corrugado, donde no dormí debido a mi patosidad y acabé tras una noche gloriosa de botellón prototipando un packaging de botella que servía para sentarte a la par que esconder la botella, para cuando apareciera la policía, y luego se lo presenté a un concejal que venía a hacerse la foto de turno al apoyar el taller, claro que corría un lejano verano de 2005…

0-5.

Fliparlo fue poco, es brutal el proceso, sobre todo el viernes con un embudo de conversión de personas desconocidas en activos de un equipo, dejando fuera el ego, los miedos y los prejuicios hacía tus compañerxs de viaje. Trazando una delgada línea que surge de la propuesta de una de las personas, y como se van uniendo las demás. O cómo el ego de otras les hace no volver, o cómo resurgen cual ave fénix a media tarde del sábado tras pegarse con la realidad al validar su producto mínimo viable, para el domingo acabar de dudar y ponerle un lazo que quede chulo a la presentación, a la landig o a la app...

Una de las claves es el mago de la empatía que es Jaime Aranda, cuya comunicación es digna de ser estudiada en Harvard para la construcción de equipos. Otra la aportación de Wilhelm en los pasos a dar. Y la fundamental es el excelente equipo de Fangaloka que se pone a tu disposición las 54 horas seguidas, sonriendo en todo momento, muchas gracias, Natalia, Susana, Elena, Rafa, Pablo… así hasta una decena de altruistas personas que te regalan su tiempo, su esfuerzo moviendo cajas todo el día, sin perder la sonrisa. También el campus de juego facilitaba mucho las cosas, gracias a Campus Google, parecía que estaba el edificio diseñado para este evento. Hasta 40 kilometros ando por él Rafa.

Y de lo de hacer de coach o de mentor, pues qué quieres que te diga, ya sabes que aprendo cada vez que converso con una persona, pero al ser tan intensamente positivo el proceso, exige lo mejor de ti mismo para ayudar al centenar de personas, del que luego al linkearte descubres que todos te podrían mentorizar a ti en su sector, Así que este finde hubo algún momento que me llevo al límite, poniendo la guinda a una semana en que la realidad me ha enfrentado a mi propia mierda, y eso es algo impagable. ¡Gracias! 

Puedes ser bueno analizando y creando soluciones, pero hay que saber dar feedback a todo el mundo, sobre todo a los que su ego les enroca. Como me dijo hace un año una persona al terminar una de las acelaraciones que dirijo, ahora amigo y ya socio de la app “si lo contaras sonriendo sería de 10”, pero eso te lo cuento pasada mañana. Menos mal que hubo una quincena de mentores sonrientes que les ayudo a sobrevivir. Gran momento para desivirtulizar a tantos profesionales que sigo. ¡Ah! que se me olvidaba, y asistir a la masterclass de Mamen Delgado para preparar un pitch o una conversación, ¿para cuándo al píldora?
  
En definitiva, todo el mundo debería pasar por un startup weekend, desde los que están auto empleándose, a los que todavía les queda un lustro de asalariado, pasando por los estudiantes, para saber de qué va emprender en un laboratorio, sin cagarla (como dice el mago del feedback sonriente Yago Uribe) económicamente ni socialmente.

¿Para cuándo el siguiente examen? 

miércoles, 23 de diciembre de 2015

Jóvenes formando a jóvenes


Quien conozca a mis padres sabrá que atesoran más Juventud que el resto de personas que conozcan, porque la JUVENTUD es una actitud, una forma vitalista de entender la vida, como demuestran el millar de tuiteros que leen a mi madre. Bien pero, ya tienen una edad, pueden seguir cambiando las cosas, pero hace mucho que cedieron el relevo en la carrera del progreso social.

Luego estamos los que parecemos jóvenes, pero hace unos lustros que dejamos de utilizar las bondades del abono joven…

Después los famosos Millenials, (los que cumplieron 18 años en el año 2000) conocidos por los desesperados departamentos comerciales y marketinianos al no comprender por qué no siguen las instrucciones que tan bien aprendimos nosotros: fórmate, experimenta, trabaja, enamora, hipotécate y paga con la mejor de tus sonrisas.  Muchos de los cuales estarían encantados de explicarles sus gustos a los gurús del marketing, antes de se lo vendan otros bigdatizados, mientras ellos curran de camareros con sus dos licenciaturas…

Y luego están los jóvenes entre los jóvenes, los de 25 años o menos, como decía Bernardo Hernández, jóvenes, ambiciosos y globales. Que están creando startups para ayudar a formar a otros jóvenes como Fernando Alamillo y Alejandro Pacheco de Kainve con su liga de clubs financieros universitarios, o Manuel Rivas que a sus 21 años echará un cable en la nueva incubadora de startups educativas del SEK y es miembro de la plataforma Pangea para despertar, conectar y potenciar el talento joven. 

Volviendo a Bernardo, al cual habría que nombrarle ministro emérito de industria o educación, agradecerle instigar el proyecto Jóvenes con Futuro liderado ahora por Carlos Barrabes desde StepOne y la Fundación Rafael del Pino y Banco Sabadell, para insertar jóvenes programadores españoles como Belén Cruz (Belen_cz), César (@Vegaro) en empresas de Silicon Valley. Porque como decía Bernardo, él no había llegado más alto en Google porque no era ingeniero (el logo de Google maps es de su equipo), y en España faltaban desarrolladores de producto al frente de las startups, (Google Campus Madrid empieza a atacar el problema), y por eso la necesidad de estar en Silicon Valley donde se crean soluciones para miles de millones de personas. Si hablamos de Bernardo, uno no se puede a otro agente del cambio que ha posibilitado crear este nuevo germen, como es  el explorador de innovación Nacho Villoch al timón del Centro de Innovación BBVA 

En definitiva jóvenes de edad o de actitud ayudando a otros jóvenes, como destaca la metología de clase de César Bona y su Nueva Educación, donde los niños que más sabían explicaban a los buscadores de materias de la misma clase.