Gonzalo Osés

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domingo, 19 de enero de 2020

Casi de alta


Hoy hace cuatro meses que el universo me dio otra oportunidad para apreciar la vida de verdad, y no pasar por ella de puntillas, como lo estaba haciendo en septiembre. 

El martes pasado, tuve revisiones médicas en el hospital de la Fraternidad, y para mi sorpresa, pasé con nota todos los exámenes. Tanto el hueso de la tibia como el del peroné han generado el callo suficiente para que suelden. Dando por buenos los kilos de almendras crudas, latas de sardinas y huesos de alitas de pollo me he comido para generar calcio.

Los mareos han desaparecido gracias a los masajes tipo ciriax que me da mi fisio Rubén en el gatillo del trapecio y que consigue otra ventaja para los demás, callarme 😂. Del pinzamiento del nervio en el brazo izquierdo, está todo ok, excepto que quiera pasar las pruebas para ser SEAL o GEO… Para el deporte nacional de levantamiento de vidrio y barra fija, estoy operativo. En unas semanas me dan los resultados de la prueba del TAC cerebral para ver que la verborrea sigue ahí, y después casi seguro que me den el alta laboral, continuando a diario con las dos horas en el gimnasio de rehabilitación, que aparte de curarme, tiene el daño colateral que me está poniéndome en forma, ya llevo un par de tardes andando sin muletas 5 kilómetros por el animado Madrid. En resumen acortar a la mitad una baja que me daban de 8 meses. 

Se me acaban las vacaciones, de nuevo, vuelvo a septiembre. Porque el primer mes tras la caída, alucine con mi cuerpo y me dedique a aprender asertividad, el segundo mes intente mantener vivos los contactos laborales, ante mi agotamiento, el tercer mes desconecté mi cerebro neocortex, apagué todas mis expectativas futuras necesarias para pagar las facturas, mi mente se centró en el aquí y el ahora, y de repente todos los miedos desaparecieron, el reloj se paró, asumí que me había bajado del escenario de la obra de teatro “la felicidad en la rueda del hámster”. Con mis palomitas, te veía desde la barrera como te peleabas con una rutina diaria con intricados caminos poco reales. Sorprendentemente, durante el cuarto mes, cuando no buscaba nada, me encontraron dos posibles ofertas laborales para este año muy interesantes.

El caso, es que mi vuelta a los ruedos es inminente, por un lado, me da pereza, y miedo por otro, pereza, porque vivir sin condicionarlo por una expectativa futura es bastante agradable. Y miedo, por si le cojo cariño a la rueda del hámster y me olvido de que casi suspendo la asignatura de la vida al no vivirla con plenitud y coherencia. Voy a ver si le sigo cogiendo cariño a la tornillería en la pierna y me los quedo, y así a la vez, que poder hacer de hombre del tiempo, acordarme para qué estoy vivo ahora.

Como el movimiento se demuestra andando, ayer me volví a reunir con mi amigo con el que ideo una startup de comida rápida saludable. De empezar con cierta pereza, a acabar andando acelerado verborreando ideas comerciales tras un experimento que se nos ocurrió, y que nos puede abaratar el presupuesto. Habrá que ver el resultado de las pruebas. 

Feliz tamborrada vital

PD: hice la foto que encabeza este post, de la salida de la luna llena, el pasado viernes 10 de enero, por San Gonzalo, desde un lugar muy madrileño. El edificio España, ahora un hotel con azotea... 

PD2: este post lo he escrito con el volumen del macbook a tope, con el concierto del Hombres G y El canto del Loco en el Vicente Calderón, gracias Rafa por la energía y el buen rollo. 

martes, 13 de agosto de 2019

Los lunes al sol


Es el título de una película de Fernando Leon, que retrata un aspecto que ha vivido la mayoría de personas que conozco, el desempleo. 

Esa situación, en la cual te invade una sensación de infelicidad mayúscula. Al haber asumido gratuitamente que si no aportamos valor a los demás, somos inútiles para la sociedad y por tanto, no merecemos recibir ni una cantidad económica para pagar nuestro status social vía facturas. Ni lo más importante, tener derecho a asistir al atasco mañanero de cada lunes, donde las almas libres del fin de semana, se visten con  la actitud de cordero Mientras llegan a la oficina convertidos en dóciles humanos sumisos ante la duda a cómo llegar a final de mes.  

Pues bien, como puedes ver en la foto, ayer tuve un fantástico lunes al sol, reeditando con una prima una foto que hace 41 años estuve con mi madre. ¡Que se dice pronto! En lo alto del monte Veleta a 3.300 metros de 0altura. Disfrutando con la familia de un momento que se debería repetir dentro de 41 años. ¿Dentro de 41 años con...? 

Puedes pensar, que como acompaño personas en su renacer profesional, por ello, me remuneran, pues estoy, en plenas vacaciones. En parte, no te falta razón, sí, estoy de vacaciones, a la par que trabajando. Como buen autónomo, unas horas antes estaba en el coche whasapeando con una emprendedora que mentorizo y conectando a otros emprendedores entre sí. 

Es decir, desde hace unos meses, empiezo a ser consciente, que no hace falta que curre 40 horas semanales para cubrir mis necesidades vitales. Tras irme desapegando cosas materiales, en las cuales, su adquisición o renting no residen mis estados de alegría ni mi espiritualidad. 

Puede que camine hacia una vida en la que me compensan por mi talento, para apartar valor a otras almas en su tránsito de su realización personal, allá donde sea necesario mi presencia. Viajando como zona de confort. 

PD: Hoy es Venus Start Point, la conjunción del planeta Venus con el sol, cual eclipse. Noche para meditar y escuchar los deseos del alma, y en lunas venideras, atreverse a ejecutar ese propósito vital, ¿cual es el tuyo? Que te permita convertir tu vida en sonrientes lunes al sol. 

PD II: hoy es martes y trece y el refranero está hecho para coartar tu libertad personal y limitar tu maestría. Es decir, hoy viaja meditando a otros estados de conciencia de tu alma como cuando duermes. 


Buena meditación