Gonzalo Osés

Gonzalo Osés
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martes, 29 de octubre de 2019

¿Cuál es tu nombre?



Tras el accidente, mis gafas se debieron quedar por la autopista, así que llevo las de repuesto. Las cuales, deben tener algo especial, porque me han enseñado a ver la vida de otra manera, sobre todo a interactuar con los demás. 

Desde entonces, he conocido a medio centenar de profesionales de la atención sanitaria, dispuestas a ayudarme en mi recuperación: auxiliares de enfermería, conductores de transporte sanitario, médicos, enfermeros, recepcionistas, fisioterapeutas, administrativas. Todas son trabajadoras, y por las cuales les pagan.

Lo que ha cambiado, es mi forma de verles, de observarles como ejecutan su trabajo diligente y eficazmente. Para darme cuenta, que son humanos. Es decir, no son robots, por mucho que nos hayamos dejado educar como tales, donde te pagan por ser útil, sin más. En cambio, son personas con una actitud tan positiva que te llenan de alegría, a pesar de que su empleo sea tan solo un eslabón de la recuperación sanitaria. 

Desde entonces, tras un primer dialogo donde te indican como actuar, he preguntado tanto a la persona que me lavaron en el hospital, hasta el que me traslada de mi casa a la rehabilitación, pasando por quienes me han curado las heridas o pedido el transporte, ¿Cuál es su nombre? En ese momento, se paran un segundo, sonríen, sobre todo con la mirada, espejo de su alma y se crea un momento mágico, lleno de luz y conexión, porque seguimos siendo seres sociales, que podemos vibrar en la misma frecuencia, resonando en el universo. 

¡Feliz pregunta!
  

viernes, 5 de julio de 2019

#Feedbackibro #Storytelling


Descubrí el libro "Storytelling cómo estrategia de comunicación" en la caseta de la feria del libro de Madrid de su editorial, todo un santo y seña de la cultura del diseño de habla hispana, la editorial Gustavo Gili, al ver el editor que me fijaba en el libro "La vía del ser creativo", para mí el mejor libro que me he leído este año del mismo autor. 

Un libro que habla de cómo volver a recordar lo creativo que eres, a través de una estructura clara directa y potente con un par de páginas de ensayo, unos ejemplos y unas entrevistas, enmaquetado de forma fluida en unos tonos verdes y azules que a priori chocan, y luego gustan.

En "storytelling", Guillaume y la editorial repiten formula, contando las claves para conseguir transmitir esa esencia de forma brillante. Un libro muy recomendable para aprender a estructurar una estrategia a la hora de transmitir tus ideas de negocio, para captar y retener la atención de tus potenciales clientes. 

A mi entender, el resultado no es igual de sublime, se queda en notable. Puede que mis expectativas fueran elevadas, a lo que hay que añadir que la maquetación tirando de tonos rojos y rosados supone un reto, además de un gramaje o un tamaño de la página que le resta usabilidad, unido a una tipografía pequeña y muy fina. Con todo, da la sensación que Guillaume quiere dar demasiadas explicaciones, tendiendo a cierto barroquismo. 


Mientras espero el siguiente libro del autor, reaprendo con el actual "storytelling". A la par, que estoy a la expectativa que un amigo referencia en España en storytelling se lo lea y me dé su feedback, tras comprárselo al ver mi Instagram hacia unas semanas. 




lunes, 6 de mayo de 2019

iop, internet de las personas


Una vez validado que es posible conectar con otros animales a través de un estado parecido a la meditación. Me propongo aprender a hacerlo con plantas, las cuales tienen 16 sentidos sensoriales más que nosotros. Como paso previo a ser capaz de conectar con otros humanos sin el móvil. 

Creo que para conectar con otras personas es necesario programarnos vía PNL para desconectar nuestra mente y fluir sin miedo en confianza en nosotros mismos. 

A la par que tengo dudas para validar:

-      ¿En qué onda eléctrica se establece la comunicación?

-      ¿Hay que pedir permiso al otro ser? Es decir, con un animal doméstico se conecta previo consentimiento de su responsable. Quizás, sería bueno crear una plataforma de encuentro para personas que deseen conectar de forma telepática 

-      ¿Qué grado de conversaciones profundas e intercambio de archivos se pueden tener? Para ser capaces de desconectarnos de la dependencia del móvil, redes sociales online de captación de patrones de comportamiento, etc.

-      ¿Puede ser más potente que 5G?

-      ¿Puede sustituir a Internet de las cosas, al ser el internet de las personas?

-      Si nos pudiéramos comunicar por telepatía entre todos los seres humanos, quizás, cambiemos el modelo económico, al no ser necesario desplazarse a un lugar para aportar valor, ya sea trabajar, celebrar, amar, sentir… 

-      ¿Puede ser una medida contra el cambio climático? A la par con el exceso de consumos estéril basado en un búsqueda compulsiva de la felicidad que lo único que genera son ingresos para los coachs y un continente de plástico. 

Cuestiones por validar, tan solo queda emprender esta aventura. 


martes, 12 de febrero de 2019

Ser y parecer


Ayer lunes, Twitter me despertaba con la recomendación de leer el tuit súper retuiteado, del fundador de una empresa, desmintiendo a su CEO… o argumentando que era buena gente y por un traspiés no lo iba a echar, y por supuesto que la culpa era del mensajero, un medio de comunicación de tirada diaria nacional, el cual, “no se alinea con la política de comunicación que llevamos en X, y que no transmite el ADN de lo que estamos construyendo en X”, ¿perdón? ¡Agüita!

La entrevista vino a colación de que la empresa en cuestión cumplía años, y si hubo un error estratégico es que entrevistaron a la persona equivocada. Es decir, un CEO se deja de mensajes erreseceros y marketinianos sin chicha ni limonaa y habla al pan, pan y al vino vino, y en este caso. Este CEO revelo la hoja de ruta que tiene la empresa, el plan de crecimiento y expansión, sin arrugarse, sin pedir perdón por ser muy bueno. Justo lo que enseñan a sus clientes, a ser líderes y levantar capital con un discurso energético. ¿Decir que estás trabajando por liderar tu sector es equivocarse? ¿Ser honesto y decir la verdad de tu ecosistema empresarial es errar? 

El fundador como padre del CEO limitó su talento, a la par que envió un mensaje tanto a su equipo, a sus clientes, y a la comunidad, que es mejor parecer guays que ser sinceros. Que se premia más la falsa modestia que el ir de cara. Y lo que es más grave, que te bonificará por ser mediocre, por no meterte en líos, y mirar para otro lado. Lo cual, me da que un rasgo heredado del sistema educativo occidental que venimos arrastrando durante varios siglos, y que analizaré más profundamente este jueves. 

martes, 15 de enero de 2019

Palabras que son amores



Cuando mi mentora María José Cano, leía mi post de la semana pasada “tocar sin romper”, me decía “si le quitas la verdad, le quitas la esencia”, a lo que añadía al hablar de asertividad, las palabras de su padre Pedro Cano Chozas “escucha, ve y cuando conozcas a la persona que tienes delante, habla”, a lo que añadía ella, sin ego. 

Mi objetivo es mantener esa verdad, la cual me llega sin casi conocer a la persona, así que estoy aprendiendo a sortear tu ego, utilizando palabras cual amores, sin la intención de ver quién la tiene más grande. Dejar de ser el toca pelotas. Sin quedarme en detectar el problema, y aportando información para que desbloquees tu solución, cual vuelta de llave. No es conseguir que hagas lo que te digo, si no, que te atrevas a realizar, lo que te dices. 

Como escribe Irene Compte Irene Compte “Mi deseo es que más y más, nuestras palabras puedan ser al mismo tiempo tan hermosas como flores (asertivas, bellas, claras, elegantes, compasivas) y tan certeras como flechas dando en el blanco de una diana (el mensaje habrá cumplido su objetivo, ya sea éste informar, persuadir, seducir, motivar o vender).”

Como dice mi padre “aprovecha tu corazón”, a lo mejor llega el momento de comunicar desde ahí en vez desde el estómago. 

jueves, 10 de enero de 2019

Asertividad cuestión de autoestima



Para mí, que no soy es asertivo, pero desea serlo, bloguear el libro "La asertividad, expresión de una sana autoestima" de Olga Castanyer, es todo un reto. Vamos a ello.

Lo primero, decir que la presente edición de octubre de 2017 es la Cuarentava, si, ¡40! Cuya primera edición data de un lejano 1996, donde eso de ser asertivo en mis tiempos de la cafetería de la universidad, me sonaban a chino. 

23 años no son nada, y en mi caso, si me lo hubieran explicado en la uni mientras estudiaba Administración de Empresas, pues hubiera sido las siguientes dos décadas bastante más fáciles.

El libro se nota que tiene sus años, al prescindir del marketiniano “hágalo usted solo”, tan de moda en los libros de autoestima actuales, y en varios momentos, te recuerda que el ejercicio hay que hacerlo con un profesional terapeuta. Lo cual, pasado la extrañeza, se agradece un libro (continente de información) donde te recuerda que al César lo que es del César, ¿acaso aprendiste a emplearte de lo tuyo por tu cuenta?

Desde la página 65 te das cuenta, que es un libro eminentemente práctico y que no tiene sentido leérselo en automático en un par de días, si no, que, para ayudarte, necesita que hagas los ejercicios de cada capítulo y reflexiones sobre tu ser. 

Como sugerencia añadiría, las diferentes listas de herramientas a un enlace web, donde puedas tenerlas más a mano y tirar de ellas en cada momento, independientemente de dónde estés o a qué te enfrentes… Ya que me lo den hecho, pero mi curro no es memorizar las frases, si no, ser consciente de que hay que ponerlas en prácticas.

Resulta una grata sorpresa el capítulo 7, enfocado a lo importante que es educar a los niños asertividad, tanto en la escuela como en casa. Me da que si hace dos décadas lo hubieran hecho, hoy no tendríamos una sociedad tan crispada por el vuelo de una mosca. 

En definitiva, un libro que te enseña a ser asertivo, a la par que, a conocerte un poco más, en algo tan importante, como es tu propia autoestima. Y que da lo que promete. 

martes, 8 de enero de 2019

Tocar sin romper


Ser esencia, ser coherente, si no aprendí cuando mi ego se sintió atacado, ¿por qué hacerlo contigo? 

Estoy serenando mi autoestima, para no herir la tuya, aprendiendo a ser asertivo. Para que mis palabras iluminen tu don interior, y se materialice en talento, sin rasgar tu alma. Respetarte, amarte. 

El año pasado: 

-      Facebook no entendió la inocentada y me bloqueo la cuenta por phissing.

-      Perdí mi deseada colaboración con BBVA Open Talent por no escribir fino, no citar tal cual las declaraciones del expresidente, y no saber que tenía que haber enviado el texto a protocolo. 

-      En un foro de tecnología estuvieron a punto de echarme, por cuestionar al miembro más importante, cuando pensaba que cuestionaba lo que representaba. Cuestión de formas. 

-      Del libro de Sonia Diez, aprendí la diferencia entre equidad e igualdad, pero me pudo no entender la esencia desde la que escribió “¡Educacción!”, quizás hace un lustro.

-      En Startup Weekend tener el san Benito de ser el Risto de los mentores es agotador.

El jueves blogueare un libro sobre asertividad, los ejercicios los pongo ya en práctica, aunque cueste, pero no hay otra. 

“Si quieres recoger miel, no des puntapiés al avispero” es el primer capítulo del libro que me estoy leyendo. 

Respiro por aprender a remansar la información que me llega, y dártela en la frecuencia que sepas gestionar. Para no herir tu ego, y no pienses que creo que eres un juguete roto, por mucho que hayas perdido tu empleo. 

Sanar sin operar

martes, 18 de diciembre de 2018

Plegar egos



La mejor forma de comprobar que un familiar se recupera de una situación delicada de salud, es ver como los egos de cada uno van tomando posesión de las conversaciones, convirtiendo la dialéctica en una guerra de trincheras. 

Se me escapa la razón por la cual no hemos eliminado el ego como especie. Con los miedos y los prejuicios crean el triángulo perfecto por el que se desaguan las personalidades y actitudes de cada uno de nosotros. ¿Quién gana? Nosotros no.

Hay por ahí un meme, o un twitter de Javier Reverte, haciendo referencia que no tiene sentido discutir por el simple hecho de llevar la razón, por arribar tu bandera, porque tu verdad prevalezca… De hecho, hay un refrán que dice, “dos no discuten si uno no quiere”.

Más que hastío y cansancio de responder a los que aburguesados que piensan dentro de su calentita caja de confort. Es la certeza, que no tiene sentido perder inhalaciones en convencer de algo a alguien que no sabe que puede que tenga un problema. 

Cuando te das cuenta que lo único cierto en la vida actual, es que nacemos para morir. Los egos sobran, las medallitas, los y tu más, las comparaciones carecen de sentido, por lo menos para mí. Si tú quieres seguir dialogando con tu espejito mágico, chapeau, pero no esperes encontrarme al otro lado. 

Para 2019, me bajo de la confrontación, aunque no tengo claro como lo voy a hacer, porque hay mucho por solucionar, crear, conectar, construir, y la base para ello, es plegar egos, desarbolar banderas, tender manos o mejor aún, pasar del que te grita (sobre todo en las redes online), que en algún momento se cansará de hablar solo. 

Como sigo en 2018, la he vuelto a cagar hace un rato, por sacar a pasear mi ego, en vez de escuchar a la otra persona, o mejor dicho, leer de de forma activa en el Whastapp, el canal de comunicación, que nos incomunica cuando la conversación se acelera...caminante no hay camino... 

¡Feliz verano!

martes, 6 de noviembre de 2018

Descuento para dialogar



Este puente he estado en casa de mis padres, cada mes intento volver unos días a reconectar con mis raíces, a la base de rompehielos mentales que han sido y siguen siendo mis padres, para alinearme y ver que está en nuestro ser, ser rompe bloqueos grupales. 

Pues bien, aunque intento empatizar con ellos, reconozco que muchas veces soy impaciente y no espero a que aterricen en la flipada que les estoy diciendo. De hecho, en mi familia paterna tenemos un defecto, que es no comprender cómo personas que admiramos tanto, no alcanzan a pillar ciertas cosas a la primera, con lo que nos cogemos un rebote de aúpa, elevando el tono, complicando la comunicación, y destruyendo la creatividad del momento. Porque dos no dialogan si uno no permite que le escuchen. 

El caso es que mi madre cansada de no amarrarme a puerto, me dijo, “Gonzalo, a nuestra edad nos hacen descuentos en el autobús, en el cercanías, en el cine… así que, haznos tú también descuentos a la hora de plantear cosas que o bien no hemos entendido, o no lo hemos oído bien, o no lo conocemos tanto como tú. 


¡Game over!

Toca de nuevo reseteo, ponerse otra vez en modo aprender, aplicarse lo que predigo en el ámbito profesional, por mucha cuchara de palo que haya en casa de herrero. De hecho, a mis alumnos les digo que, a la hora de crear un blog, como herramienta de marca personal piensen en que la mayoría de personas que les puedan leer, saben de lo suyo lo mismo que un niño de 8 años. Habrá excepciones, pero no tendrán un conocimiento profundo de la materia, y he ahí el quid de la cuestión.

Pues eso, que recoge el guante de mi madre, y lo elevo a conocimiento relevante a través de estas líneas, al ponerme la premisa del descuento, cada vez que hable con una persona, dejando un margen para que no entiendan nada de lo que digo, y no pase nada, no me afecte, y al revés, pregunte si lo han entendido, valide si mi locución es la adecuada, para crear un dialogo fructífero. 

Porque como acabo de aprender en mi clase de voz de hoy, si alguien no comprende algo de lo que decimos, la culpa es nuestra por no saber transmitirla lo que queremos comunicar, tanto en el fondo como sobre todo en la forma. 

jueves, 4 de enero de 2018

El libro de la verdad



El pasado 30 de noviembre posteaba aquí mi necesidad de aprender a ser empático con las personas que me piden feedback de cómo serlo ellos con sus clientes. Al ser un tema de suma importancia, adopto una actitud seria, y como tengo buen ojo para levantar la alfombra a las primeras de cambio, pues mi argumentación se convierte en una bofetada para su ego, poniéndose a la defensiva.

El primer intento de aprender a dar feedback asertivo fue la lectura del libro de la semana pasada, y si has leído el post anterior sabrás por qué se me atragantó. Por otra parte, tenía pendiente leer  "El libro del networking" de Cipri Quintas al cual conocí virtualmente por un artículo de Alejandro Suárez y luego en LinkedIn.

Javier Sirvent amigo en común, a veces me presenta como “El Cipri sin restaurante”, pero tras leer su acariciador de egos, sé porque él tiene un templo donde cocina amor, y yo tan sólo un hashtag de comidas…

Hay una cita en su libro creo de Kung Fu sobre como el maestro aparece cuando el alumno está preparado, pues tal cual, las enseñanzas que he recibido de Cipri son oro puro con un fino aderezo de bitcoin.

GRACIAS

Gracias por desafectarme mi dolor, de mi honda preocupación al afrontar un feedback siendo clave “ser sincero y claro con los demás, atreverse a decir las cosas, con respeto, cariño y a poder ser con un humor”. Muchas gracias, ¡eso era! Actuar desde el amor verdadero, desde el cariño y a poder ser provocar una sonrisa. Sin adoptar una postura de seriedad.

Escuchar y dar sin esperar a recibir, es el mantra que envuelve el recetario de verdades como puños que recoge esta biblia de comunicación, de relaciones humanas. Redactado desde y para el corazón, consiguiendo que tu ego invite a Cipri a sentarse a la mesa. Lo han titulado el libro del networking, pero también podría haber sido valido “las 75 enseñanzas de Cipri” ya que de cada capítulo sacas una manita de aprendizajes, o con toda humildad “El libro de la verdad”, la que nos hace humanos, empáticos y asertivos.

Me permito plantearte una ciprillada, consistente en cuándo te leas la genialidad sobre las madres, ve a enseñárselo a la tuya, y que lo lea de tu libro, lo de hacer una foto y enviárselo por mensaje no tiene sentido. Y si no la tienes cerca, ya tienes una excusa para volver a disfrutar de sus excelentes guisos. 

sábado, 30 de diciembre de 2017

¿Smart Feedback?



Hay que esperar 124 páginas para que alguna de las autoras se sincere con el lector, al afirmar lo siguiente: “Y si hablamos de feedforward, de feedback para el avance, para el futuro; si hablamos de cambio, de crecimiento personal y profesional, a fin de cuentas estamos hablando de coaching.” El problema radica en que un centenar de páginas antes hay este titular “¿Y esto del feedback qué es?” Donde no hay ni rastro de esa afirmación, por qué esperar un centenar de hojas, ¿son de relleno?

Es decir, se da una contradicción entre lo que dicen que hay que hacer y lo que luego hacen, al afirmar constantemente que hay que dar feedback sobre hechos constados, no sobre opiniones.

El libro "Smart Feedback" va perdiendo su inocencia al pasar las páginas y ver qué es otro almanaque más de herramientas de otros con el objetivo de ser tu plan de desarrollo personal. Sólo parece que hay una metodología propia, o por lo menos no citan a otros que es “los 6 pasos del feedback”, lo cual, se hubiera agradecido más ensalzarla que esconderlo entre tanto gurú, al ser muy interesante. De la misma manera, que no se entiende, por qué hay tanta cita de personas más o menos conocidas dando su opinión de qué es feedback, al principio y al final, y no curiosamente dando su feedback sobre el libro. ¿Otro gran ejemplo de aportación por acumulación?

Hay cierto buenismo sistémico en creer que feedback es sólo coaching. Dar feedback también es parte del mentoring, y éste no es coaching, si no, acompañar a las personas, y en una sesión dar un feedback no a través de preguntas, si no contando el resultado de una experiencia real, incluso de actos que no ha realizado tu mentee, pero que ves que se la va a dar, al replicar tus pasos. Y si, fracasar es algo ya para algunos casi rutinario, aunque no aprendamos, y acumulemos anécdotas para volver a ser ponentes de FuckUp Nights Madrid. Porque no podemos esperar a ver cómo se siente una persona emprendedora que capitaliza su paro de 20 años y preguntarle ¿cómo te sientes? ¿Qué has aprendido? Tras arruinarse.

Vamos a lo que te interesa, ¿me lo volvería a comprar? Esperaría a una segunda edición más depurada, (seguro que LID tiene capacidad para vender los 2.000 primeros ejemplares), centrando el tiro, y no quererle dispararle a todo, quizás un cambio de portada en plan “feedback para coachers” o quitar ese marcado coachismo, o enseñar las herramientas sin querer ser un plan de desarrollo personal y caer en el limbo de los libros de autoayuda. También, nos podemos encontrar que ese era el objetivo de la editorial, un texto sistémico que sirva para un roto y un descosido. En ese caso, chapo, porque hay tan acumulación de herramientas de otros que sí te centras en profundizar sobre el feedback y no en autocoachearte, hay aportaciones muy valiosas, tanto ajenas como propias. 


Lo que no vuelve a cuadrar, es la recomendación de que te haga los test una persona certificada por alguna de las herramientas… de nuevo, aparece lo que ha destrozado a la profesión del coaching, las supuestas asociaciones (lobbies autoproclamados herederos de la sabiduría), que certifican títulos como si fueran mantras. Un libro son 20 € a cambio de tu tiempo y conocimiento incluso por acumulación, un título es otro trozo de papel desde 2.000 € que no te asegura que otros te reconozcan (pagándote) tu aprendizaje.

Puede que esta sea su verdad de lo que es feedback, y también hay que reconocer que las editoriales son empresas de ganar dinero, por tanto, toda aportación a la mejora de la comunicación humana es bien recibida. Otra cosa, es donde dije digo, digo Diego.