Gonzalo Osés

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martes, 29 de enero de 2019

Momentum


¿Conoces @y_uribe? Ha pasado en menos de seis meses de tener en la cotizada Instagram un millar de seguidores a 20.000!!!., Además, desde hace un año ha pasado de ser un emprendedor compulsivo, a empresario, generador de negocio coherente con su ser,  expandiéndolo por la península y creando puestos de trabajo para sus colaboradores.  

Aparte de su eterna sonrisa, ¿Cuál es su secreto?  Como él mismo me dijo cuándo le pedí un libro valiente, el libro “El efecto Compuesto” de Darren Hardy le había empezado a cambiar la vida, y a día de hoy te digo que tanto Yago como el que escribe, estamos empezando sendos Momentums en lo personal y sobre todo en lo laboral. 

Darren como antiguo editor de la revista de negocios Success, lo llama Mo para acercarlo, y lo describe como aquel columpio en forma de plancha redonda metálica horizontal con un cilindro en el centro, al cual te subía con los amigos y poco a poco daba vueltas a toda velocidad. Pues bien, al principio, al empezar a empujar, costaba un riñón mover aquello, y no digamos si algún amigo se había sentado antes, con lo que alcanzar una mínima velocidad era un suplicio. Con lo que demasiadas veces desistías. Pero las veces que no desistías y a pesar del esfuerzo aquello iba poco a poco girando sobre si, llegaba un momento, que bastaba con sentarse y acompañar la velocidad con un suave empujón de pierna a modo de palanca, para que aquello diera decenas de vueltas y darnos la sensación de volar. 

Es decir, tan solo, cuando te permites darte lo que te mereces, (con humildad. actitud, valentía y esfuerzo), el universo* te lo da, en forma de ayuda de otras personas que ya están sentadas y te hacen palanca para que te sientes y vueles con ellos, aportando tu valor a los demás de forma coherente con tu ser. Como escribe Darren el éxito llama al éxito.

La clave es la actitud positiva para auto generarte un hábito que, tras solo 21 días seguidos, puedas ver los primeros indicios de resultados, y tras 31 meses, seas consciente de ser la persona que recordabas al nacer, no la que te decían que tenías que ser. 

Mucho tiempo quizás para la mentira del cortoplacismo a la que aceptamos jugar. Por ello, te recomiendo que te leas “El efecto compuesto” porque ni la mayor montaña de egos mal entendidos pueden enterrar una ayuda tan práctica. Y te lo digo como procastinador de tomo y lomo que estoy dejando de ser. Porque lo importante es este momento del que eres plenamente consciente. 

*Sobre el universo, recuerda la afirmación del Brian Cox (el Punset inglés), “la vida es el universo hecho consciente”.


martes, 15 de diciembre de 2015

Sin el sudor de tu frente V: Súper cerebros


Si has leído los post anteriores de esta saga, sabrás que estoy convencido que dentro de tres lustros la tecnología desterrará la cultura del esfuerzo, dejando el campo educativo limpio para canalizar talento sin excusas para el desarrollo personal pleno.

En el último post planteaba que dentro de tres lustros los ordenadores cuánticos tendrán más capacidad de pensamiento crítico que cualquier ser humano, ante lo cual, esta semana me he dedicado a preguntar a mi ágora sobre la forma de aumentar la capacidad de utilización del cerebro, y crear súper cerebros para por un lado gestionar las granjas cuánticas y por otro tener la capacidad de aprender cualquier idioma (cirílico, árabe, chino…) en unas semanas, y empatizar con quienes lo hablan, para confraternizar antes.

Las primeras pistas venían del doctor Sirvent, planteando: los ordenadores cuánticos serán antes de que los súper cerebros, no está claro qué % utilizábamos, sí se electro estimula un cerebro puede llegar a aumentar la concentración en un 27%, y que el proyecto BRAIN apoyado por Obama del investigador Rafael Yuste está empezando a mapear el cerebro.

El jarro de agua fría venía por parte de mi padre, con este clarificador enlace cual ducha mañanera que te activa la bombilla, es un mito que sólo usemos el 10% del cerebro, usamos el 100%.

Ok, toca desandar esa senda, pero  por lo menos a uno le sorprende como al parecer se podrían clonar personas y sin embargo desconocemos todo de nuestro ordenador.

Los pasos pueden que me encaminen hacia las biodiseño al descubrir al tediano Stefano Mancuso diciendo que las plantas tienen 20 sentidos y en sí mismas, y si inteligencia es la capacidad de resolver problemas, son conscientes de lo que son y de lo que les rodean porque la mayor parte de sus células producen y transmiten señales eléctricas…

PD: la foto es la portada del libro "El nuevo consumidor digital, el cubo Noriso" de Juan José Delgado, Mónica Deza, Ángel Bonet y Rafael Fernández (editorial Círculo rojo).

martes, 1 de diciembre de 2015

Sin el sudor de tu frente IV



Más de seiscientas escuelas libres creadas por padres florecen por la campiña ibérica en menos de dos primaveras, donde los niños hasta los cincos años aprenden habilidades vitales colaborando, sin memorizar, ni competir, ni igualarlos por lo bajo. A la vez María Acaso y César Bona son la punta del iceberg de la Insurgencia docente del que forman parte colectivos como GED (Grupo de pensamiento de Educación Disruptiva)  o Levadura Madrid, hasta Marina está ultimando un libro blanco de la profesión docente. Todos ellos innovando para mejorar y adaptar la formación a los nuevos tiempos.

Pero vamos más allá, un par de décadas, que están a la vuelta de la esquina, donde algo parecido a una calcomanía con un chip contenga un ordenador cuántico y piense por ti en un par de segundos como hacer la mejor receta de Ferrán Adrià, o cómo vender a diez millones de chinos un producto que tienes en las manos, traduciendo por ti en tiempo real…  Es decir, el entendimiento actual entre la cultura del esfuerzo y la del talento, desaparecerá, y quedará sólo la de las habilidades.

Si te parece una locura lo que estoy diciendo, dime cuántas aplicaciones tenía tu teléfono hace diez años… Más aún, si quieres saber lo que viene, alucina con el vídeo que abre este texto es una entrevista a Javier Sirvent, evangelizador del futuro, es decir... Ya. Al parecer un ordenador cuántico tiene la misma potencia que toda la energía del universo… Lo tremendo del asunto, es que ahora que nos flipamos por la física cuántica, ya hubo culturas anteriores a la nuestra que planteaban conceptos muy parecidos.

Pero lo que cuesta lustros cambiar es la actitud de la mayoría, que prefieren adaptarse a lo que les da de comer ahora, durante unos años. Como son los abogados con la preferentes de Bankia, no queriendo investigar los contratos que nadie lee de las aplicaciones… Generando elites de la información, las que deciden hacer algo con esa cantidad de datos sobre ti que estás regalando a través de tu móvil. El último en apuntarse al carro es  César Alierta la pivotar la estrategia de Telefónica, que pasará de dar soporte a ser comercializadora de datos, después de los buenos resultados que les dio el experimento que hicieron con el BBVA y RocaSalvatella para crear indicadores turísticos. 

martes, 27 de octubre de 2015

Sin el sudor de tu frente III


Para no perder el tiempo en luchas intestinas en las redes sociales, tengo que aclarar que en la práctica y con los limitados conocimientos que tengo ahora mismo para canalizar el talento, hasta yo tengo que hacer trueque con el esfuerzo, en forma de motivación.

Pido disculpas a quien se sienta atacado/a por mis palabras en "Sin el sudor de tu frente II", pero es un desarrollo para mapear cómo puede ser nuestro ámbito personal, dentro de una década. Que intente mapear la transición a la tele transportación, no significa que sustituya a mi moto para desplazarme ahora mismo. No obstante, si alguien quiere dialogar con posiciones contrarias le invito a que lo haga aportando una alternativa, como escribe César Bona en "La Nueva Educación" (Plaza Janes).

Volvamos a la cuestión, si para cocinar no frotas dos lascas de piedra para hacer fuego, (y mira que sería una gran motivación conseguirlo), ¿por qué tenemos que hacerlo para realizar las acciones que nos proponemos? Es un auténtico sin sentido.

Más aun, como escribe Raquel Roca en el libro “Knowmads” (Lid) hemos pasado de un modelo industrial, sólido y definido (Hardware), donde nos habían ninguneado e igualado a la baja para hacer de robots no pensantes, a la economía de la información, líquida y adaptable al medio, (software), donde basta con tener un móvil y saber inglés para hacer consultoría a cualquier empresa del mundo, desde tu casa.

El sistema educativo está innovando y tranzando un acueducto para regar los campos fértiles de la motivación y la perseverancia con el oro transparente que es el talento. Enseñando a hablar en público, a argumentar y tener un pensamiento crítico… Enseñando a ser humano… Me da vergüenza que todavía estemos tan atrasados.

Recuerdo las palabras de Joaquina de Instituto Hune (Humanidades y Negocio), cuando estudie el master de comunicación aplicada, “enseñamos a las personas a comunicar lo que quieren hacer, para que sean quienes dirijan su vida”. La revolución puede que pase por potenciar el dialogo (sin gritar). Por ahí van los primeros pasos, aprender a decir no, no al cerebro reptiliano, no al miedo. He escuchado a más de un gurú del emprendimiento, decir que un líder sin miedo es un loco, porque puede arrastrar a toda la empresa a que salte por la ventana…

Sobre aprender a decir no, de nuevo doy las gracias públicamente a Felix Lozano de Team Labs por el artículo que me envió “Menos es más” de Raimón Samsó (El País) y el principio de Pareto, por el cual, el 20% de nuestro esfuerzos es responsable del 80% de lo que conseguimos, la clave está en identificar ese 20%.

Discrepo con Raimón porque su guía para afrontar el reto no suele servir, es decir, plantea empezar por el esfuerzo más complicado, para luego ir a por los demás. El problema es que se olvida de la  procrastinación (comprometerse a hacer algo y no hacerlo jamás, o alargarlo hasta que aparece un deadline externo). Esta palabreja castra la actitud de la persona y olvidándose de asumir un reto en vez de cuatro. ¿Cuántos adolescentes están varados camino del paro? ¿ A cuántos les gustaría decir a las claras lo que quieren hacer como los All Blacks? En vez de quedarse mirando a verlas venir. 

La cuestión no es combatir la procastinación, sino como eliminarla del tablero, ¿Qué escenario tenemos que crear para que la palabreja caiga en desuso?

martes, 20 de octubre de 2015

Sin el sudor de tu frente II



El feedback mayoritario de "Sin el sudor de tu frente I" ha sido que talento y esfuerzo son casi complementarios, el primero es clave, pero el segundo se hará si estás motivado y te apasiona lo que haces.

Con esas, el sábado asistí al facilitador foro La Educación del Ser  organizado por la Fundación Promete. Donde Luis Cacho nos invitaba a responder una pregunta ¿Qué puedo hacer yo para ser el cambio educativo?

El plato fuerte lo abría J.A. Marina (transmite más por escrito que hablando), y luego Xavir Aragay de los jesuitas catalanes, con su disruptiva acción de reinventar su sistema educativo. Tras él, otros artistas tomaban el escenario del Price, el mago Jorge Luengo, nos aclaraba la diferencia entre una persona de poca edad y otras más viejas, “los primeros no ven el miedo que los mayores nos auto imponemos con las piedras del camino”, mientras pisaba un camino de cristales rotos. O la charla de Richard Gerver “los contenidos de hoy no servirán mañana, hay que enseñar habilidades”, o la aparición de Daniel Rodríguez remarcando la importancia de conseguir transmitir hablando mejor que por escrito.

A las charlas de los gurús, les siguieron la participación de equipos de aprendedores, mostrando sus exitosos resultados, como los chicos de Colegio Brains, el dire del Colegio Alameda, certificando que si se escucha al alumno, le conocen, se le da herramientas no cognitivas, les potenciaran su talento,  su capacidad de trabajar en equipo y otra serie de claves con la cual nos abrían más las pupilas y nos calentaban las palmas de las manos, pues al final el alumno de poca edad, se auto motivaba para esforzarse en aprender sin que se dé cuenta.

Todo ello, tras la embriagadora agitación de nuestras almas por parte de Alex Rovira.  Hasta a un servidor se le alinearon los chakras para motivarse, pegarme con la procastinación y acabar un auto encargo pendiente y entregarlo hoy.

A la charla industrial de la mañana se hicieron talleres para provocar el cambio, cuyas conclusiones habrá que leerlas en su web. En definitiva, una gran jornada en la que un millar de profesores transitaron por el túnel iluminado de la innovación educativa y social para el desarrollo del talento.

La fundación Promete hace de portaviones para que cada explorador de la innovación educativa pueda repostar en ella, y coger ánimos para transformar el yermo desierto educativo en un vergel de alumnos talentosos.

Respondiendo a Luis, me va a permitir dirigir mis pasos a otra dimensión más idealista. Creo fervientemente, en las metodologías que están desarrollando, fui al colegio Arcángel de la colonia del Retiro (casi Montessori), en el cual he visto recuperar niños varados de la niniedad, tanto hace 30 años como ahora, así como hice BUP en el SEK. Pero no quiero entrar a debatir, que proporción de talento y cuánto de esfuerzo hay que cocinar, eso ya lo están implantando con éxito muchos aprendedores motivados… Como rugió desde sus entrañas el logopeda Jorge Ruiz y cantante de Maldita Nerea, “¡tachemos la cultura del esfuerzo!”

Recupero el feedback al anterior post de Nacho Villoch (explorador y traductor de innovación en el Centro de innovación del BBVA), “Son dos vías distintas… la de la búsqueda de la excelencia (talento), y la de la exigencia (esfuerzo). Lo veo como las dos orillas de un rio. Puedes remontar el rio por ambas orillas… pero no es lo mismo. La ruta de la excelencia es positiva, la de la exigencia conduce a sinsabores y frustraciones”.


Es decir, elijo remontar el rio por la orilla del talento, prescindiendo de todas las máscaras del esfuerzo que nos ponemos para no sentir los cristales del camino como perseverancia, voluntad, motivación, auto realización, etc… ¿Qué pasa si como decía Jorge Luengo no hay cristales en el camino? ¿Serán invenciones de nuestro cerebro reptiliano? ¿Qué pasa si desterramos el miedo? Miedo a ser diferente, ¿conoces a alguien con tu mismo talento?