Gonzalo Osés

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jueves, 23 de noviembre de 2017

Volar




El reto de retos es volar, siempre lo he hecho con la imaginación, y he vivido la mitad más de la mitad de mis 42 años en las nubes, incluso al provocar un proceso de design thinking, buscas que las personas vuelen olvidando sus prejuicios, sus miedos y sus egos, y recuerden al niño que quería ser astronauta… Ahora gracias a Elon Musk se ha reactivado el tema de volar a Marte, y de tal forma que tengo una sobrina que se ha metido en aeronáuticas para diseñar naves espaciales… Incluso, en el post anterior, hacía mención al despegue de La Nave de la innovación del Ayuntamiento de Madrid…

¿Quién no ha soñado con planear como un pájaro, sin más tecnología que su cuerpo? Sin alas, ni aviones, ni veleros, ni paracaídas, tan sólo tú y tu talento, o talante… Pues lo experimenté ayer en  MadridFly, sííí, por fin, he replicado, la figura que me regalaron mis padres cuando deje la zona de confort de gestionar un concesionario Honda por estudiar diseño industrial…




Bueno, mi mente, mi cuerpo, dos monitores y el mayor túnel de viento de Europa de 18 metros de altura, como un edificio de seis pisos, de tecnología española, y como me decía mi admirado Nacho Villoch, que ha hecho de todo, menos salto base, tienes la misma sensación que cuando te tiras de un avión…

No es que sea falta de modestia, pero al César lo que es del César. Es decir, de nuevo, de los 10 que íbamos, quede el primero, como llevo haciendo desde pequeño en todos los deportes de destreza a los que me he enfretado, ya sea el windsurf, las motos o el skate. Es decir, el primero por la cola, jajajajaja, paquete, paquete, haciendo todo lo que no hay que hacer para volar, pero me lo he pasado como un enano, incluso en cierto momento, no podría dejar de gritar:

¡sooooooooyyy eeeeeeel reeeeeeeeyyyy deeeeel muuuuuundooooooo!




Cuando los monitores Vicente y Max adoptaban no sé en qué posición y me subían en segundos a la cúpula, y descendíamos, como mola descender, como mola bajar, como mola el chute, porque todo lo que sube, baja. Porque las aceleraciones me recordaban a las de mi scooter, embriagadoras pero controladas.

La cosa, es que la teoría inicial es sencilla, pero luego flotas y te dicen que te relajes para flotar, la coña, es que yo tenía ninguna sensación, que no notaba nada de mi cuerpo, tan sólo mis brazos y porque los veía, que, si no, ni sabía que los movía. Nos decía Javier Sirvent que es como nadar, se va aprendiendo en cada nueva zambullida, y no lo niego, pero es una sensación curiosa distinta, como si no tuvieras cuerpo, casi espiritual me atrevería a plantear. Pero eso era en mi mente, en la realidad estaba más rígido que una tabla…



Desde pequeño, sé que mis dones no están encima del escenario, si no, detrás, entre bastidores, repartiendo juego y organizando el tercer tiempo, y sólo me relaje cuando me subieron arriba, y empecé a maquinar que me recordaba en todo momento, al aventurarse a ser empresario, a emprender y a una aceleradora de startups, por la sensación de en la práctica no sentir el cuerpo, ni ser consciente de lo que hacía, o como los mentores me guiaban para aprender a definir una postura adecuada cual propuesta de valor, y sobre todo la aceleración del chute cuando te llevan al cielo de Madrid, cómo cuando te enseñan a abrir una puerta comercial, a conseguir una reunión, y ese acompañamiento, pero luego lo duro a la par que estimulante que es echar a volar sólo.

Por supuesto que es un excelente lugar para hacer ejercicios de team building de empresas y ni que decir para coach aéreo, pero siempre hay que ir un poco más lejos de lo planteado, y cuando me ayudaban a volar, sentía que ese espacio era la cuadratura del círculo de lo que he estado buscando en algo más en desbloquear mentes. Hasta ahora, subía a mis mentorizadxs a mesas para convertirlas en pasarelas y que fueran y se sintieran cada persona, como lo que es, la referencia, porque todos tenemos un talento especial, que unido a nuestro talante real, pero comprobando las enormes posibilidades que tiene el túnel de MadridFly ya estoy maquinando, para ver cómo alineo los astros y cambio las mesas por ver la luz al final del túnel de tu éxito profesional.






En unas horas empezaré a mentorizar en el programa de mentoring de Mujer Ingeniería, a la ingeniera Viviana Jaqueline Castro experta en estructuras cimentaciones y materiales, y tengo que reconocer que me ha venido a huevo la experiencia de ser empático con los materiales con entender que con sólo mover la cabeza ya subes o bajas, o girar con las manos (la teoría, Sirvent con 20 minutos de vuelo ya sabe hacerlo). Y luego, investigando he alucinado con que la propia estructurada es la más innovadora de Europa.



Entre tú y yo, ya nada será lo mismo, y ni de coña volaré como lo hace la sonrisa con patas que es Yago Uribe, o como Pablo Herreros que me da que va a tener que hacer una versión de su libro “El poder de las personas” y añadiría “volando”, o Mar losada a la que flipabas como le pillo el tranquillo a la primera o la creetiva Elia Cortes… pero el poder tener la sensación controlada de volar, es la …… y por ello, les sugeriría que aparte de los modos de vuelo Fun (iniciación) y Pro, crearan el FlyCoach, y que directamente te subieran arriba, porque es un regenerador de neuronas, de energía positiva… En vez de agujetas, tengo mi ser conectado y sonriente, disfrutando plenamente del aquí y el ahora, cual mindfulness 4.0



   go gO GO!

viernes, 10 de noviembre de 2017

Ronsel

En gallego Ronsel es la estela que crea el barco en el agua, y quién mejor que el explorador de innovación @capitancook, para los amigos Nacho Villoch, el que nos abriera la mente, provocando la curiosidad de salir de nuestra exzona de confort y emprender nuestros pasos hacia océanos azules, y provocar nuestras ganas de peregrinar a nuestro éxito personal, muy ligado también a lo profesional.



Vale, has decidido emprender un viaje, llega el momento de mirar si hay alguna guía que te facilite un poco las cosas, para saber cuántos kilómetros de llamadas tienes que hacer al día, y ahí nadie mejor que el designthinkero Juan Gasca y el lean startupero Manuel García para contarte que las metodologías y las guías son necesarias e útiles, pero lo importante es tener un pensamiento crítico y aplicar la metodología que utiliza CapitanCook, M.E.C (Mueve El Culo).



Es viernes, estás en tu oficina a medio día, a unas horas de empezar de empezar el finde te escabulles leyendo un blog de El Viaje, cuando te convocan a una charla cual Pesadilla en la Oficina, y aparece Javier Sirvent anunciándote lo que llega, la sustitución de tu aburrido y rutinario puesto de trabajo por un algoritmo de inteligencia artificial en un lustro o dos... Piensas para tus adentros, que superar la inteligencia humana tampoco es tan complicado. En esas divagaciones estás cuando vuelves a aterrizar en la charla, cuando Sirvent proclama olvídate de ser un robot de oficina y dedícate a lo que te apasiona, y disfruta del presente que es un regalo, como experto en Yotube Trabajo que es.



Ya estás en marcha, a tu espalda llevas una mochila con las piedras de tu vida anterior, aquella que con cada paso que das se queda un poco más atrás e intenta que pienses que lo de ser minero de oficina tampoco estaba tan mal. Tras 17 kilómetros de pasos buscándote a ti mismx, mientras de forma compulsiva buscas como unir tu talento, con un buen talante y tu pasión con una solución que le puedas ofrecer a tus pares. Decides que por hoy ya basta de andar, de cargar esa mochila, de dar la bienvenida a esa ampolla, que ha decidido recordarte que no tienes ni papa de andar por tu cuenta…

Te sientas en mitad del camino y ves llegar de frente a una sonrisa con piernas llamada Yago Uribe, el cual te transmite una sensación de tranquilidad y diversión al fracasar de forma compulsiva con las dificultades del camino que no te queda otra, que cambiar tu actitud y darte un margen, y pensar que probar algo por primera vez no es fracasar, es probar y ver qué pasa.

Tras dejar la pesada mochila junto a tu litera, te derrumbas sobre una banqueta del bar de la posada. Y mientras duchas tu alma con una cerveza helada, te llama la atención como el posadero Alfonso Marnotes está sentado en una butacón preguntando a los peregrinos que están de vuelta, Nacho Villoch, Javier Sirvent y Manuel García ¿Cómo hacerlo mejor? Lo cual, solo esa pregunta ya genera la ovación de los que copamos el salón, al ser de las pocas administraciones que al parecer están dispuestas a escuchar y aprender, sabiendo que de 40 acciones se equivocaran en 36 para aprender de ellas… Con que no hagan lo que dice Sirvent basta: “cuando en USA inventan algo, en China se ponen a fabricarlo y en Europa a legislarlo”.



El sol de media mañana te despierta, te has quedado sólo, el resto de emprendedorxs echaron ya andar. Mientras te acuerdas del diseñador de la bolsa del saco, caes en la cuenta, que a tu mochila le sobran piedras prehistóricas, por lo que acordándote de Yago decides vaciarla de esas pesadas losas, y ver qué pasa. ¡Impresionante! Ahora andas más rápido y te sientes más ágil, hagan sitio que voy, soy el rey del mundo…


Por el camino te van alcanzando Leticia de Quiero un abuelo o Silvia que te cuenta que va a montar un negocio de hacer bolsos con lonas y va preguntando si alguien tiene lonas, a lo que otra mujer la dice que lonas no, pero que tiene una máquina industrial y que pueden colaborar, o el interesante dialogo entre Rafa y Juan este último con su incipiente negocio de Occupy.es, o a un par de mujeres que te cuentan que están de acuerdo con lo que te dijo Yago… y te quedas pensando ¿cuánta personas habrán en el camino, cuántas haciendo su camino personal, cuántas emprendiendo…

La solución te la da otra sonrisa, esta vez la de Rafa Martínez Cortiña, al cual le ves llegar en un Bla Bla Car, porque unos clientes le pusieron una reunión urgente, y ya se sabe, el cliente es lo primero, y como dice Yago un cabrón, al darle igual tus esfuerzos o circunstancias... pero sorprendentemente, Rafa te cuenta, que no son clientes, si no pares, personas como tú, como yo que nos encontramos bien construyendo la economía de forma compartida desde la demanda, sin imposiciones industriales de la oferta, si no, desde las soluciones líquidas de la demanda… Y te dice levanta la vista de tus pasos y otea a tu alrededor, ¿qué ves? Y ahí ves A Rosana López Salgueiro animando a otras mujeres a conquistar el mercado, cual camino, porque el 59% de las anftrionxs de Aribnb son mujeres, y la cifra aumenta al 61% en el caso de las viajerxs. Es decir, esa startup ha empoderado con 10.000 millones de dólares cual razones a la mujer. Unos exploramos, ellas conquistan, como Sonia Martinez que creó este himno para la jornada de #GaliciaCaminoEmprendedor, muchas gracias por el presente, go gO GO!

Las etapas van cayendo, ya llevas tantas como los kilómetros que hiciste en la primera jornada, creces como persona, aprendes a asumirte, a estar de acuerdo con tus decisiones una vez tomadas, a la par que agudizar el pensamiento crítico, y tomártelo con una buena actitud los esguinces, las insolaciones, el dormir bajo el manto de la Vía Láctea, reconectando energías para soñar despierto en la próxima jornada. A la par que recuerdas que las palabras del emprendedor de fondo Domingo Gaitero sobre la letra pequeña del Camino, de que, si no te sellan en cada etapa, luego al llegar a Santiago no te sellan la compostelana… o que hay otros caminos, y otras formas de atacar la empresa que te propusiste, incluso que se puede hacer una etapa en ambulancia…





Llegaste al final del Camino, una ciudad te acoge en su seno, cual contenedor de conocimiento, biblioteca de la experiencia de miles de emprendedores que antes que tú convirtieron el camino en su zona de confort, gestionando a cada minuto la incertidumbre y el fracaso como una gran oportunidad a ser ellxs mismxs, y construir una nueva sociedad más inteligente entre pares. Deambulas por las callejuelas y te llama la atención la dinámica conversación que mantienen Ana Hernández y Manuel Rivero, canalizados por el mago Luis Deber sobre las competencias necesarias para ser un buen caminante, a lo que te unes para aportar tu experiencia e intercambiar ideas y proyectos. 


Mañana será otro día, puede que sigas caminando hacia las Piedras Santas y quieras arrojar tus zapatillas al mar, o ver como Lorenzo se despide para iluminar El Camino a otrxs emprendedorxs allende de los mares. También, puede ser, que decidas volver a tu casa, sabedor de que ya nada será lo mismo, aprendiendo al retomar tus pasos, y ver tu camino de forma diferente, aconsejando a los que van iniciando su camino. Pero ten por seguro, que hagas lo que hagas, y te encamines hacia donde sea, cuando necesites ayuda aparecerá de la nada Rafa Vázquez para solventarlo y dibujar una sonrisa en tu ser.