Gonzalo Osés

Gonzalo Osés
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martes, 23 de julio de 2019

Convertir la energía en amor



Las plantas generan el oxígeno, el cual forma parte del aire que respiramos, convirtiéndolo en gasolina para nuestro cuerpo. 

A su vez, la comunicación oral se basa en hacer vibrar ese aire por nuestra caja de resonancia, (la cabeza), y convertirla en una vibración que les llegue a nuestros interlocutores, los cuales nos escucharan de forma activa si lo hacemos con un amor incondicional hacia ellos, sin querer venderles nada, tan sólo haciéndoles partícipes de nuestra alegría. 

El jueves pasado me enfrente a mi propia sombra, debía presentar el demoday del cuarto coworking Ribeira Sacra de la EOI e Igape en Monforte de Lemos en un auditorio para 90 personas, y sin micrófonos, ya que estos se acoplaban. Y yo con una voz que por miedo a tu reacción de lo que suelo decir, me la he capado desde pequeño, dejando mi mensaje en mi garganta… con una voz que parece eternamente afónica.

La solución fue llamar a la 112 de la voz, Mamen Delgado (anterior voz del 1004), la cual me explico que me olvidará de gritar, y me centrará en respirar desde el diafragma como cuando medito, dándome tiempo a respirar, a vocalizar de forma pausada para que se me entienda… 

Para mi asombro, tres horas después, ejercicios de respiración entre cada una de las 17 presentaciones de maestros de la vida que son los emprendedores de esta edición, había dinamizado la presentación hasta aprender sobre la marcha a parar los tiempos para crear expectación o tocar la fibra cuando el proyecto lo requería, al ser muchos de ellos proyectos de elevado impacto social. Y lo mejor, conservaba la voz. Al ser la primera vez, que transmito desde el amor incondicional y la admiración. 

Cada día soy más consciente de que la info que me llega debo trazar su puente, por mucho vértigo que me dé echarla a volar por las vibraciones del alma. Y la única forma de que te llegué limpia es alzar mi vibración desde el lugar donde transmito. 

PD: el microfono que se ve en la foto era solo para el video que se estaba grabando. 

martes, 9 de octubre de 2018

Sinceridad: la disrupción de la escucha


Cuándo alguien me sugiere una idea que no espero, instintivamente le digo que no, luego, al segundo me pregunto “¿Y por qué no?” Y el siguiente segundo, pienso “tío recula que es una solución interesante”, seguidamente en el tercer segundo le digo “tienes razón”, con lo que a la par que abre los ojos con sorpresa, dibuja una leve mirada sonriente. Tres segundos que combato a diario para aprender a empalizar con lo inesperado y disruptivo, mientras hackeo mi cerebro reptiliano. 

Si ni yo estoy entrenado para escuchar disrupciones ¿cómo me sorprende que las organizaciones se revuelvan en sus entrañas cuando les sugiero ideas por twitter en SU evento?

Más aún, cuando los empleados de marketing que organizan eventos, quieren ser trending topic sin que les distorsionen el discurso que tanto esfuerzo les ha llevado.  Olvidando que son ellos los que posicionan su marca en un lugar de supuesta escucha, disrupción e innovación. Sabiendo que si hacen un evento público se exponen a la sugerencia constructiva externa. La cual, la toman como una afrenta al no tenerla prevista. Dime de qué presumes y te diré de qué careces. Empleados jugando a canalizar disrupción. ¡Tela! 

Lo tremendo, es como ayer, cuando hacen una presentación de un estudio y el investigador que presentaba las conclusiones no sabía entender sus propias diapositivas. ¿Es aceptable en una organización que asesora a otras en innovación? 

Puede que un problema sea que hay muchas empresas donde el/la responsable de marketing también lo es de innovación o de creatividad o de disrupción o de la palabra que no entendamos, pero que si la asumimos como nuestra creemos que vamos a ser empáticos con los clientes. 

Resulta extraño que un valor como la sinceridad, que en teoría es a lo que nos enseñan de pequeños, con el mantra “no mentiras”, nos resulte tan molesto cuando lo recepcionamos, como un gancho a la mandíbula. Es un baño de realidad casi siempre validada, entre lo que realmente somos y como tal nos perciben, y lo que estamos empeñados a querer ser. (Ampliar con el post "¿Qué quieres ser?"). 

Se me escapa por qué hay mentores e inversores de startups que me dicen a viva voz “Gonzalo alguien tiene que ser sincero” o “eres el único que eres 100% sincero”, mientras en los chats de WhatsApp colectivos me den caña… Ok, asumido, aunque me arriesgue de nuevo a una nevera profesional. 

¿Cómo vamos a mejorar si rechazamos de plano la escucha activa? ¿Cómo vamos a reconocer nuestro talento innato si no somos sinceros? ¿Las empresas son conscientes de lo que son en vez de lo que quieren ser? ¿Somos felices en una vida impostada? 

PD: foto de un grafiti de la pared del polideportivo municipal de Manzanares (Castilla La Mancha). 

viernes, 23 de junio de 2017

STOP DEMODAY


De pequeño salir a la pizarra en clase era un marrón, tenía claro más o menos qué me iba a preguntar el profe, pero no tenía ni idea qué responderle. El pánico a hablar en público era absoluto, lo cual dista mucho de lo que dicen que pasa en los colegios de USA donde salir a la pizarra es un premio. Claro que en unión de estados donde el 7% (16 millones) piensan que el batido de chocolate viene de las vacas marrones, pues como que tampoco es que sean muy de fiar.

Desde hace unos años, toda aceleración de startups, o emprendedores pasa si o si, por un Demoday, donde hay que lanzar un elevator pitch a la concurrencia, ya sean 20 expectadores, 200 o 2.000… Es el gran acto final de la logia estartapera, presentar tu proyecto delante de inversores para convencerles de que te paguen tu salario y el de tu equipo durante los próximos dos años. Pero, no hay inversor real para tanta presentación por lo que al final se convierten en pantomimas. Sobre todo, porque ni todas las startups necesitan un inversor ni todos los emprendedores lo son por vocación, si no por obligación de auto emplearse, para lo cual, un inversor ni pincha ni corta.

Entonces, de qué sirve sólo preparar a la gente para hacer presentaciones espectaculares en público, pues, de cara a que se atrevan a exponerse hacia el mercado, de algo, pero de poco más.

Más que para inversores ávidos de invertir en proyectos, para lo que sirve un power point es para saltarte la barrera de entrada para conseguir una reunión, al plantearte tu interlocutor la típica frase “¿puedes enviarme un email? Si adjuntas un PDF con texto concreto y empático con los objetivos de negocio de tu cliente, tendrás muchas posibilidades de conseguir una próxima reunión con tu cliente, o incluso con un family office, porque los negocios se siguen haciendo cara a cara y los acuerdos se firman en la intimidad.