Gonzalo Osés

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martes, 5 de marzo de 2019

Facebook, que bien lo has hecho


Puede que te pase como a mí, que ya casi no entro en Facebook, más que a colgar las entradas de tu blog, y te encuentras con este símbolo que te recuerda en notificaciones que algún "amigo" tuyo muy cercano ha publicado algo, cuando hace un año era lo más normal del mundo. 

Con la excusa de Cambridge Analityca, aproveche para dejar de contar a miles de personas que casi no conozco, que hacía sentía y pensaba a cada instante, y sobre todo al Gran Hermano de la red social de captación de datos.

Desde entonces, no soy más libre, por la sencilla razón que cada mañana cuando me levanto consulto el Instagram, que es de Facebook. Seré tonto, ahora ya no le cuento lo que hago si no, que le casco lo que me apasiona, y en fotos cuyos metadatos son muy superiores a los de un texto. 

Y claro, lo que no le compraba en Facebook, si se lo compro en Instagram, porque es menos invasivo, o eso me ha hecho creer, al ser cosas a las que he puesto una emocionalidad que en sí mismas carecen de sentido.

Por ello, no me queda otra, que felicitar a Mark y a Javier Olivan, al haber aprovechado la crisis de Facebook para convertirla en la oportunidad de Instagram, y darle el espaldarazo que necesitaba para sustituir a Twitter como red de influencies. 

martes, 9 de octubre de 2018

Sinceridad: la disrupción de la escucha


Cuándo alguien me sugiere una idea que no espero, instintivamente le digo que no, luego, al segundo me pregunto “¿Y por qué no?” Y el siguiente segundo, pienso “tío recula que es una solución interesante”, seguidamente en el tercer segundo le digo “tienes razón”, con lo que a la par que abre los ojos con sorpresa, dibuja una leve mirada sonriente. Tres segundos que combato a diario para aprender a empalizar con lo inesperado y disruptivo, mientras hackeo mi cerebro reptiliano. 

Si ni yo estoy entrenado para escuchar disrupciones ¿cómo me sorprende que las organizaciones se revuelvan en sus entrañas cuando les sugiero ideas por twitter en SU evento?

Más aún, cuando los empleados de marketing que organizan eventos, quieren ser trending topic sin que les distorsionen el discurso que tanto esfuerzo les ha llevado.  Olvidando que son ellos los que posicionan su marca en un lugar de supuesta escucha, disrupción e innovación. Sabiendo que si hacen un evento público se exponen a la sugerencia constructiva externa. La cual, la toman como una afrenta al no tenerla prevista. Dime de qué presumes y te diré de qué careces. Empleados jugando a canalizar disrupción. ¡Tela! 

Lo tremendo, es como ayer, cuando hacen una presentación de un estudio y el investigador que presentaba las conclusiones no sabía entender sus propias diapositivas. ¿Es aceptable en una organización que asesora a otras en innovación? 

Puede que un problema sea que hay muchas empresas donde el/la responsable de marketing también lo es de innovación o de creatividad o de disrupción o de la palabra que no entendamos, pero que si la asumimos como nuestra creemos que vamos a ser empáticos con los clientes. 

Resulta extraño que un valor como la sinceridad, que en teoría es a lo que nos enseñan de pequeños, con el mantra “no mentiras”, nos resulte tan molesto cuando lo recepcionamos, como un gancho a la mandíbula. Es un baño de realidad casi siempre validada, entre lo que realmente somos y como tal nos perciben, y lo que estamos empeñados a querer ser. (Ampliar con el post "¿Qué quieres ser?"). 

Se me escapa por qué hay mentores e inversores de startups que me dicen a viva voz “Gonzalo alguien tiene que ser sincero” o “eres el único que eres 100% sincero”, mientras en los chats de WhatsApp colectivos me den caña… Ok, asumido, aunque me arriesgue de nuevo a una nevera profesional. 

¿Cómo vamos a mejorar si rechazamos de plano la escucha activa? ¿Cómo vamos a reconocer nuestro talento innato si no somos sinceros? ¿Las empresas son conscientes de lo que son en vez de lo que quieren ser? ¿Somos felices en una vida impostada? 

PD: foto de un grafiti de la pared del polideportivo municipal de Manzanares (Castilla La Mancha). 

jueves, 22 de febrero de 2018

Desintoxicándome de las redes sociales

El martes pasado después de una enganchada pública en Facebook más, me planteaba salir de esa red. Debido a que como el algoritmo te selecciona los comentarios de los que él cree que son tus amigos, pues cuando te ven cómo realmente piensas, se quedan en estado de shock. 

Como iba a echar de menos los quiz de Manolo Burillo, se lo planteé a un par de buenos amigos reales, de los que te hacen favores y te dejan pasta cuando vas pillado como buen emprendedor, pero me dijeron "y dónde leemos tus post…"

Tome la decisión de quitar las aplicaciones del móvil de Facebook, LinkedIn y Twitter, la segunda porque se está facebuqueando y la del pajarito porque no hay dos sin tres, aunque no sea una red social, y que de las tres es la única donde he desvitalizado a compañeros de viaje, con los que luego hemos emprendido caminos juntos, como fue Felix de Seklab, Manuel de Zarpamos y Aurelio de The Heroes Club. 

Tan sólo, me he dedicado a entrar en ellas desde el portátil una vez por la mañana y otra por la tarde antes de empezar a currar… Encontrándome una media de 40 notificaciones en la Facebook, a las cuales es más fácil responder en frío. 

La experiencia está siendo, curiosa, me noto la dependencia a las mismas, que ahora me paso atontado mirando las foto´s happy de Instagram… Y claro como Facebook lo sabe, pues el viernes me envío un recadito, en plan "mira lo que te has perdido últimamente". Entonces, ¿la amistad es ser un cotilla? Digo yo que si Yago o Antonio quieren comentarme algo que nos lleve a la acción en la vida real, ya me guasapearán.

Suena a tópico, pero sí, he ganado calidad de vida, al poco a poco dejar de mirar el móvil para ver si había notificaciones nuevas, y sobre todo ganar en profundidad de mis desarrollos explorativos sobre transferencia de innovación o conectividad, aportando más valor tanto en foros de tecnología como en la vida real, y darme cuenta que los verdaderos amigos si quieren algo te guasapean, que sumado a lo de Instagram, creo que estoy sustituyendo el Facebook por ambas, por lo que la captación de datos para los patrones de comportamiento, Mark los tiene asegurados conmigo.

Te reconozco que ayer me volví a instalar Twitter, al estar en una clase de innovación y ser el canal con el que hablar con los ponentes, pero luego la volví a eliminar. 

Curiosamente, la semana pasada leía diferentes artículos sobre la necesidad de desintoxicación de las redes, como el creador de Napster y primer presidente de Facebook que se arrepentía de haber creado este moldeador de personas.

Hasta en Los Angeles hay una clínica para desintoxicar a los chavales ricos de su adicción al móvil. Como si ante lo digital los adultos tuviéramos una madurez cuando nos la meten doblada con la supuesta amistad que se crea estando pendiente de lo que dicen los demás en un muro virtual.

¿Algún día dejare las redes sociales Facebook y LinkedIn? Creo que sí. Ayer me quedé sin batería en el móvil, y no me dio un sincope, al revés, fue como, un no pasa nada, vive y disfruta, por cierto, tras una comida reunión con un amigo nos fuimos al cine, y alucine con la cantidad de gente que había a las cinco de la tarde, pero eso no sale en las noticias, no vayan a pinchar la transformación digital.

y ¿tú? Has pensado en hacer dieta de las redes sociales, si es así cuéntamelo. 

PD: cinco días después de publicar este post, decido quitar también la app de Instagram del móvil se acabó quedarme embobado mirando momentos idílicos. La realidad es la que es idílica. Carpe diem. 


martes, 22 de marzo de 2016

Twitter = 11.780.000.000 $


Seamos claros, la línea azul de arriba es lo único que le interesa a los accionistas de Twitter, el resto, literalmente se la trae al pairo. La primera década de Twitter ha sido más celebrada por los acerrimos tuiteros, que por la directiva. A primera hora salia una entrvista a Jack intentando ponerle de mesias del pajarito, pero el chaval da para lo que da, más bien para poco. Si vale que se lo ocurrió el concepto y lo programó en un hackathon interno con Biz Stone, el alquimsta que le cedio su alma a Twitter, también estaba Evans, el creador de Blogger que se lo vendió a Google y después montó una empresa en la que se hizo el hackathon que parió al pajarito.

Jack se parace a Marck en las cuatro últimas letras de su nombre, pero mientras Jack creó el Juego más divertido del mundo, Marck creó que una Marca que va camino de convertirse en un Mundo paralelo, puede que en la próxima década le rindamos impuestos a Facebook en vez de al Banco Central Europeo.

La descripción de la empresa dice que es una red de microblogging, ¿micro qué? Vamos, ni idea, dime un ejemplo de algo parecido a Twitter, ¿? No hay nada, parecido, Twitter es Twitter, hasta yo he cometido el error de pensar que se asemejaba a una red social, cuando lo que realmente es un medio de comunicación (Gracias a Antonio Domingo por la aclaración). Quizás, el más puro de todos, porque puedes leer tanto a los que te doran la pildora como los que ni por mil milllones de dolares, te darían los buenos días. Un auténtico placer para la inteligencia humana y la artificial, cual juego de Go, ser capaz de distinguir qué es una trampa y cual fuego amigo.

A jack ya le echaron una vez los accionistas y a Evans… Peros sobre todo a Biz Stone, casi no hay menciones a su persona, excepto su autobiografia, curioso que los periodistas y marketeros no quieran mencionar al Miguel Angel que cinceló el carácter de Twitter del bloque de marmol que son las relaciones humanas. Las cuentas de Twitter de todas las marcas del mundo, las cuales suponen el servicio de avanzadilla de atrención al cliente, han adoptado la forma en la que Biz se relaccionaba con ellos, cuando él era el relaciones públicas.

Ayer Twitter, cumplió 10 años, ya nada será igual, la caja tonta dejó de ser tan tonta con ellos. Dicen que Twitter para competir con la red de Marck tendrá que salir de los influencers y llegar a todo el mundo, pero esto no es una red social, no es un patio de porteras, es la forma más directa de comunicarte con las personas como tú entre los 7.000.000.000 que habitamos la tierra.

Ya no es cool y como no sepas nadar y guardar la ropa sales trasquilado, pero el #15M y las primaveras arabes sin Twitter no hubieran existido. Quizás, interese que Twitter caiga en el olvido, no vaya a ser que sirva para derrocar a otro guardia fronterizo. Puede que la nueva Twitter sea Snapchat, aunque ahora haya perdido su esencia al durar los mensajes una eternidad. Para las conspiraciones ya está Telegram.


11.780 millones de dolares es su capitalización actual, y el run run es que tanto Marc Andreessen (Nestcape),  como Google o  Facebook la quieren comprar, en el caso de Facebook sería el segundo intento (500 millones fue la cifra que se le ocurrió a Biz). Tan malo medio de comunicación no debe ser… 

jueves, 14 de enero de 2016

Redes sexuales


El martes escribía sobre la moda que se está convirtiendo usar la palabra “cuántica” para todo, pero tras releer el libro de María Paz Ruiz “Redes sexuales” de las editoriales Meninas Cartoneras y ZooGráfico, lo he comprendido. Las redes sociales de internet nos han permitido estar en dos sitios a la vez, uno físico (la vida) y otra online, en la otra vida, donde puedes reinventarte y elegir quien quieras ser, justo lo que la cuántica facilita

Aplaudo públicamente el polvo que han echado las dos editoriales, para crear hijos únicos, si has leído bien, no sólo el formato es diferente a otros libros, sino que cada portada está collageada de manera individual, vamos que no hay dos iguales. Anda, como las personas…

Mucho se habla de internet, del cambio de sistema productivo, pero poco de cómo nos estamos comportando en ese nuevo paradigma. María Paz, con su mordaz punto de vista, pone negro sobre blanco, tal como empezamos a gatear en ese entorno, escribiendo comentarios que seguro has leído en alguna de tus redes online.

Si, y no me seas puritan@, no mires a otro lado, y no me digas que no utilizas ninguna red social online para conocer personas. Además, ya sabes que para ligar no hay que meterse en redes verticales específicas de ese sector, sino que el Facebook se ha convertido en un campo de batalla donde como seas una chica guapa, vas a tener cada foto atestada de comentarios  babosos con nombres reales, diciendo las burradas que realmente sienten y que sólo dicen al calor de su móvil o tras unas cuantas gin-tonics en la otra vida… la real… ¿real? Al final, en las nuevas redes sociales no físicas, te muestras tal como eres, sin el disfraz social que te pones en la física. Pero recuerda, no son gratis, es un trueque, tus datos por su uso.

Pero, el libro no sólo habla del no sexo en la redes online, sino de la incomprensión de Linkedin hacia los escritores “Añade un puesto: las autoras no buscamos empleo y nunca tendremos un puesto, lo nuestro es encontrar un editor que sepa entender nuestra obra”.

En definitiva un repaso a lo que está pasando en el Facebook, Twitter, lInkedin… en 69 páginas, sin filtros sin opiniones, en bruto ligado con un punto de ese humor tan icónico de la autora, donde recoge comentarios tan contundentes como “¿quieres ser mi próxima exnovia?” o “la envidia es la más transparente de la emociones”.

PD: Podrás encontrar un hermano del libro que ya colecciono, en las librerías  Arrebato (Madrid), Con tarima (Madrid) , Cervantes (Oviedo) , Vergüenza Ajena (Madrid), Esquina del Zorro, A pie de página (Valladolid), para el resto lo puedes pedir a Meninas Cartoneras..

jueves, 15 de octubre de 2015

Biz el espirítu de Twitter


Si quieres un resumen en poco más de 140 caracteres, enmarca la página 202 del libro “Cosas que me contó un pajarito” de Biz Stone (Gestión 2000). La página de los dos patitos conectados por un universo.

Hay personas que no entienden Twitter, y es comprensible porque es la red de conexión entre personas, que se salta todas las normas de pertenencia a clases sociales. Basta con tuitear hashtag seguido de tu interés, hobby o lo que busques para ponerte en contacto con personas de otros continentes o religiones u opiniones.

Siempre me he preguntado por qué Twitter es tan diferente al resto de comunidades online, hasta que he leído el libro de Biz Stone. Ahora cuadra todo. Gracias Biz, pero no sólo por entender a Twitter, que para Biz es el negocio de unir a la humanidad, sino por su forma de ser y de implementarla en los negocios que ha emprendido.

Es curioso como los insight de la filosofía de Biz, entroncan en la filosofía del talento:
1)   “Las oportunidades se crean, la clave de emprender es crearte las tuyas a tu favor”, como cuando pactó con sus profesores que no iba a hacer los deberes al ser materialmente imposible, a cambio de prestar más atención en clase.
2)    “Trabajar duro y constante está importante, pero son las ideas las que nos impulsan”.
3)    “La limitación inspira creatividad”.
4)    “Aportar valor antes que conseguir beneficios”.

Puede que la gran diferencia, es que él infundió en Twitter su espíritu empático de diseñador y bloguero, frente al binario de los fundadores de la otras redes, donde la tecnología está por delante de las personas. Dándose las circunstancias de que puede que pusiera el precio por el que Marck compró Instangram, o cómo al responder personalmente incluso con su móvil de los fallos de Twitter, hizo que esté se convirtiera en el canal de atención al cliente de las empresas.

Ayer tras el fichaje de Omid Kordestani, ex empleado 11 de Google y responsable de negocios, es la segunda piedra del desembarco de Google en Twitter, para hacerla rentable para sus inversores...

Biz ya no está en twitter sino que creó Jelly, la red de inteligencia colectiva humana… porque como escribió el decálogo de empleados de Twitter “estar atentos, buscar nuevos patrones, estar abiertos a la idea de que no teníamos todas las respuestas”.