Gonzalo Osés

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jueves, 1 de marzo de 2018

Modelos de negocio #CC2B2S y CC2S



Hoy me he desayunado con la grata noticia de que una de mis fotos ha batido según Google Maps un récord de visitas a un bar malagueño del que ni me acordaba, y viendo la fecha, he empezado a recordar sirven raciones que cumplen la triple B: Buenas, bonitas y baratas.

Bien, aparte de la mini subida del ego, ¿qué más me aporta? ¿Aportar a la comunidad? Eso ya lo hago de por sí, me enseñaron al placer de dar sin recibir nada a cambio. De ahí lo de conectar. Además, paso de ir de foodie influencer y comer por el careto, por mucho que la mayoría de la gente que me sigue en Instagram lo haga por ver donde mis amigos me descubren sus bares, como el caso. 

A su Vez, acabo de leer el artículo de M. Victoria S. Nadal en El País Retina, donde plantea que los datos anonimizados que cedemos a las empresas, gracias al bigdata están siendo compartidos con instituciones como los ayuntamientos para poder conocer mejor escenarios como un atasco y crear una estrategia que lo resuelva, o con la ONU. Mi en línea con el anuncio de una marca de telefonía que va a compartir su big data con las empresas.

Todo ello, me parece muy bien, pero se olvidan de la fuente de todo, los creadores y productores, más que de los datos, de los patrones de comportamiento, que son privados y los crean de forma individual todas las personas que están trabajando en estas compañías e instituciones.

Recuerdo la frase de Peter Norvig en el libro “¿Quién controla el futuro?” de Jaron Lanier “mucha gente aportaría valor a la sociedad de maneras novedosas sino tuviera que preocuparse tanto por llegar a final de mes”. 

Por tanto, planteo a empresas como Telefónica y su cuarta plataforma que cierren el círculo y construyan la casa por los cimientos, gamificando los patrones de comportamiento de sus clientes y de sus empleados.

Es decir, un modelo de negocio CC2B2S donde el cliente y creador le ceda sus patrones de comportamiento a una empresa, de forma consciente y transparente, la cual tras gamificarlos, premia a los que son más útiles y ésta los comparta a su vez a una institución, la cual, puede volver a premiarle a la persona cliente y creadora de la misma, o a la comunidad.

Un dato de por sí, creo que esta en unos 7 céntimos de euro, si en un patrón de comportamiento diario de una persona que se librara de un atasco por ir salir a otra hora a lo largo de un mes tuviera 1.000 datos, estaríamos hablando de 70 €. Si analizas 10 acciones más cotidianas, te pondrías en el salario mínimo interprofesional. Por tanto, sería una forma de no tener que implantar la renta mínima, y no engordar el concepto abstracto de la deuda. Vale, no todo el mundo es un crack en todo, pero me apuesto algo a que en tu hobby eres muy bueno/a, y puede que ese talento se esté desperdiciando porque no se nos ha ocurrido como canalizarlo y premiarlo. 

No soy especialista, pero puede que aparte del big data rudimentario actual, sobre blockchain se podría potenciar este método, y si hacemos una blockchain pública de los habitantes de un país, podríamos pasar a un modelo CC2S, donde el cliente creativo aporta patrones de comportamiento directamente a la sociedad a través de las instituciones.

La clave de blockchain es que es un libro contable entre más de dos personas, oferta y demanda, por lo que si nos vamos de cañas y un amigo se pone ciego a copas, cuando flipemos con la cuenta final, no necesitaremos que el camarero nos diga quien ha sido, en cada ronda nuestros monederos virtuales sabrían qué tiene que pagar cada uno.

Si, planteo una cuestión nueva, ¿es posible aportar valor satisfaciendo necesidades a la sociedad sin que exista las empresas? Pudiera ser, pero somos seres sociales y necesitamos salir de casa y pasar el rato con otros congéneres. ¿Te imaginas que los lunes salieras de casa para hacer una barbacoa con los amigos y te pagaran por ello? 

Aquí, Alastria puede jugar un papel esencial como laboratorio, pero si se respete la primigenia idea de Alex y Andrea. Para hacerlo más atractivo a blockchenianos que viven acá y sabían a primeros de diciembre que el bitcoin iba a caer de forma salvaje. 


 go gO GO!

miércoles, 23 de diciembre de 2015

e-renovarse o morir


En la presentación del libro los colaboradores le preguntaban a la autora Silvia Leal, el porqué de un titular tan heavy, pues sencillo, porque aparte que es llamativo,  es una verdad como un templo.

Seamos sinceros, la tercera revolución industrial ya es cada día más visible, pero a la vez, provoca más miedo, con la sensación que una aplicación en tu móvil puede llevarse por delante un call center entero con sus miles de empleados… Es decir, está muy chulas las apps que nos descargamos, y nos va monitorizando los datos, pero a la vez se produce una sensación de que tu empleo casi seguro que se vaya al garete en menos de una década, pero lo que no sabes es que se están creando 2,6 nuevos puestos de trabajo digitales por cada uno que se pierde.

Bien, hasta ahí, un agorero panorama que unos cuantos gurús describen en sus libros, y este año llevo unos cuantos, pues bien, la siempre vitalista, positiva y genia Silvia Leal pone luz y taquígrafos planteándonos las tendencias que ya empiezan a ser una realidad en el mercado global, incluido el español.

Se nota que es directora académica del Instituto de Empresa, una de las mejoras escuelas de negocio, porque el libro "e-renovarse o morir"  es el arma definitiva para ver a qué te puedes dedicar laboralmente la próxima década: big data, realidad aumentada, drones, gamificación, internet de las cosas, impresión 3D,  y ¡bioimpresión! Aunque te suenen a chino, dale una segunda oportunidad a esta guía de empleo 2015-2025, porque como excelente profe te explica cada tema de forma súper clara: qué es, brevísima historia, qué empresas están liderando el nuevo mercado, en qué nichos de mercado va a impactar cual meteorito, los retos que deberás resolver y por último un sintetizador resumen. Oooleeee.

Pero al César lo que es del César, y a un contenido tan bueno, el hardware del libro está a la misma altura, al apostar la editorial Lid por imprimir más de 100 fotos a color en su interior, acompañadas de otra centena de códigos bidi para que los lectores acostumbrados a ampliar la información digitalmente puedan hacerlo. Incluso el papel es especial, aguanta bien alguna gota de agua que se te caiga mientras estás enfrascado en su ágil lectura. A precio de libro de texto con sólo texto impreso en blanco y negro. Gracias por el esfuerzo.

En definitiva, una práctica guía, que más que venderse tendría que regalarse a todas las personas en edad de trabajar, ya sean asalariadas, autónomas, paradas o estudiando. El martes de la semana que viene postearé mi selección de libros del año, y este entra directo al top five. 

Aprovecha que hoy es nochebuena y regatelo para mañana empezar a renacer profesionalmente. Ah! y si eres un cuñadisimo y no tienes gags para esta noche o la comida de mañana, aquí tienes un montón de ejemplos de cosas que con los códigos bidis dejaras flipada a la familia.