Hace un par de
décadas calenté alguna silla en la clase de macroeconomía, así que hoy me sale
el ramalazo como todo economista de lanzar un pronóstico, que a priori no tiene
ningún sentido, pero no por ello, me lo voy a guardar. De hecho, los
economistas somos aquellas personas que nos equivocamos con las predicciones y
nos pagan por gestionar los miedos colectivos futuros.
Primer acto
El 17 de octubre
de 2018 a las 17:10 quebrará la bolsa de Nueva York, caerá Wall Street.
Hala ya está
escrito. Y te estarás preguntando ¿Cómo puedes estar tan seguro de vaticinar
algo así con tanta certeza? Sencillo, y ¿por qué no? ¿Hay alguna ley que lo
impide? ¿Falto el respeto a alguien?
No te digo que
apuestes tu sueldo a que caerá Wall Street a esa hora, pero las pistas son
varias: la principal es que en USA llevan ya una década de expansión, y cómo
buen ciclo tiene que cerrarse. Además, a principios de año, ya hubo una curva
negativa del índice, la cual suele ser un indicio de que “por allí resopla”, la
tercera es que hay una corriente de outsiders que pronostican que la
recuperación no ha sido tanta como se debía esperar y falta un último coletazo
que redefina el tablero geopolítico.
Segundo acto
Superado el trance de tu cerebro límbico y llegando la
idea al neo córtex, te planteas como será y en qué te afectará, ¿te subirán la
hipoteca? ¿Te echarán del curro? Tranqui, si y no, habrá revuelo en los medios
de incomunicación, algunos se rasgarán las vestiduras, pero ni tu hipoteca ni
tu sueldo peligra, porque ya no están ligados a los vaivenes de la economía financiera.
De hecho, la
deuda tanto pública como privada de la toda la Unión Europea ya supera cuatro
veces el PIB, en el caso de USA, es 3,5 veces, y ¿tú ves que pasé algo? ¿Por
qué crees que Trump se ha hecho la foto con su homólogo de Korea del Norte?
Pues porque el estado chino, es el dueño de la deuda de USA. Y ahora se dedican
a hacer cortinas de humo con los aranceles, para que los sumisos súbditos blancos
crean que todavía son dueños de sus vidas.
Tercer acto
La ola del
octubre, será el toque de atención, para que entiendas que se trata de salir de
Málaga para meternos en Malagón, no es una crisis económica, si no, de sistema,
de valores. Sobre la superficie poco cambiara, los bares estarán llenos, y seguirán
reponiendo a buen ritmo la ropa en las estanterías de Inditex, pero las
corrientes oceánicas removerán tu conciencia para que empieces a asumir tu
papel y empezar a tomar otro tipo de decisiones que no te lleven siempre por el
camino más fácil a una infelicidad continua.
PD: Foto extraída del instagram de mi profe de materiales Julian Martin Isabel, de cuando estudie diseño industrial, que tiempos aquellos donde las crisis eran continuas oportunidades.