Gonzalo Osés

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martes, 23 de octubre de 2018

Futuro que no fue pasado


Hoy toca analizar lo que pudo ser futuro y no fue pasado.

El pasado 20 de junio publicaba una previsión diciendo que el 17 de octubre  de 2018 a las 17:10 quebraba la bolsa de Nueva York… Y menos mal que no acerté. Como mucho cerró en negativo… Pero, eso es como clavar un dardo fuera de la diana. 

Como mucho, el catacrack pudo ser al día siguiente en la Bolsa española tras dejarse a fecha de ayer, los bancos 10.000 €, ¡que se dice pronto! Por la inesperada e innovadora jurisprudencia sobre quién paga los impuestos de los créditos, y que, de momento, tiene bloqueados los juzgados españoles, hasta el próximo 5 de noviembre. ¿Qué pasará si el lobby bancario no tiene suficiente poder? ¿Se verá el Santander de nuevo obligado a comprar otro banco? ¿Quién sabe? Pero casi seguro que esto no pasará, o ¿sí? ¿Habrá por fin disrupción en la jurisprudencia a favor de la demanda? 

Pero en bolsa fallar en 24 horas y en plaza es un abismo, dominado por las emociones. Menos mal que no invierto en esa plaza, si no en la mina del talento personal. 

Acierto diferente fue pronosticar, y publicar en twitter previamente, las victorias de Jorge Lorenzo en Motogp, (que no la previsión del mundial), cuando ya el CEO de DUCATI no confiaba en él, quizá, porque es un deporte que lo llevo en el alma y es más fácil acertar a corto plazo, quizás.

Lo dicho, mientras voy afinando y canalizando la información, sigo aprendiendo de todas las personas con las que me cruzo, y por tanto honrando ese momento. Como será está tarde dando clase de validación a emprendedores, vamos que me viene que ni al pelo. 

miércoles, 20 de junio de 2018

El crack del 18


Hace un par de décadas calenté alguna silla en la clase de macroeconomía, así que hoy me sale el ramalazo como todo economista de lanzar un pronóstico, que a priori no tiene ningún sentido, pero no por ello, me lo voy a guardar. De hecho, los economistas somos aquellas personas que nos equivocamos con las predicciones y nos pagan por gestionar los miedos colectivos futuros.

Primer acto

El 17 de octubre de 2018 a las 17:10 quebrará la bolsa de Nueva York, caerá Wall Street.

Hala ya está escrito. Y te estarás preguntando ¿Cómo puedes estar tan seguro de vaticinar algo así con tanta certeza? Sencillo, y ¿por qué no? ¿Hay alguna ley que lo impide? ¿Falto el respeto a alguien?

No te digo que apuestes tu sueldo a que caerá Wall Street a esa hora, pero las pistas son varias: la principal es que en USA llevan ya una década de expansión, y cómo buen ciclo tiene que cerrarse. Además, a principios de año, ya hubo una curva negativa del índice, la cual suele ser un indicio de que “por allí resopla”, la tercera es que hay una corriente de outsiders que pronostican que la recuperación no ha sido tanta como se debía esperar y falta un último coletazo que redefina el tablero geopolítico.

Segundo acto

Superado el trance de tu cerebro límbico y llegando la idea al neo córtex, te planteas como será y en qué te afectará, ¿te subirán la hipoteca? ¿Te echarán del curro? Tranqui, si y no, habrá revuelo en los medios de incomunicación, algunos se rasgarán las vestiduras, pero ni tu hipoteca ni tu sueldo peligra, porque ya no están ligados a los vaivenes de la economía financiera.


De hecho, la deuda tanto pública como privada de la toda la Unión Europea ya supera cuatro veces el PIB, en el caso de USA, es 3,5 veces, y ¿tú ves que pasé algo? ¿Por qué crees que Trump se ha hecho la foto con su homólogo de Korea del Norte? Pues porque el estado chino, es el dueño de la deuda de USA. Y ahora se dedican a hacer cortinas de humo con los aranceles, para que los sumisos súbditos blancos crean que todavía son dueños de sus vidas.

Tercer acto

La ola del octubre, será el toque de atención, para que entiendas que se trata de salir de Málaga para meternos en Malagón, no es una crisis económica, si no, de sistema, de valores. Sobre la superficie poco cambiara, los bares estarán llenos, y seguirán reponiendo a buen ritmo la ropa en las estanterías de Inditex, pero las corrientes oceánicas removerán tu conciencia para que empieces a asumir tu papel y empezar a tomar otro tipo de decisiones que no te lleven siempre por el camino más fácil a una infelicidad continua.

PD: Foto extraída del instagram de mi profe de materiales Julian Martin Isabel, de cuando estudie diseño industrial, que tiempos aquellos donde las crisis eran continuas oportunidades. 

jueves, 8 de febrero de 2018

Entrenador de algoritmos

El moderador de un foro de tecnología al que envíe mi post anterior, me sorprendió ayer diciéndome, “pocos docentes hay”, a lo que le contesté que maestros de primaria no, pero investigadores camuflados de profesionales universitarios y consultores que den clase a emprendedores, team buildings, etc… sí. Estando mi interlocutor de acuerdo con ello.

Es decir, docente como tal no se considera casi nadie, pero lo somos mucha gente, porque cada día se confunde más la delgada línea que separa a la persona que enseña, de la que aprende. De hecho, hay un dicho que dice, que para enseñar hay que aprender antes.

El caso, es que hoy echaban la culpa del desplome de Wall Street al mensajero, perdón, al currito, perdón a los algoritmos, alegando que los algoritmos estaban programados para reaccionar, así como escribe en el artículo de BBC Mundo

La Casa de Bolsa Finamex dice en su página web que esos algoritmos "son capaces de escuchar, analizar y entender gran cantidad de información y pueden automáticamente responder a eventos del mercado en tiempo real".

Y eso fue lo que ocurrió la semana cuando EE.UU. publicó un dato que revelaba que se crearía más empleo de lo esperado; los algoritmos detrás de la bolsa de Wall Street estaban preparados para vender cuando se activara ese dato. 

Lo cual, desde mi modesta e infundada opinión es tirar balones fuera, sin ver los primeros avisos de la pedazo crisis que va a darse en otoño desde este año. Porque ¿absolutamente todos los algoritmos estaban programados igual? ¿También el del elefante de Wall Street?

Y te preguntaras quién entrena a los algoritmos, pues vas a flipar con la respuesta, adivina, lo haces tú, si, si, no mires a otro lado, lo haces tú a diario con cada interacción que haces en digital. ¿Cuántas veces tu interlocutor en un chat de Whatsapp se ha sorprendido de lo que has escrito? Y te acuerdas de el corrector instalado, pues sencillo, está aprendiendo con la excusa de que hables mejor… O cuándo en el buscador de Google haces una búsqueda y no es la que quieres, y haces otra búsqueda más concreta, el algoritmo está en ello. Como estas acciones puede que hagas unas cuantas más a diario.


Es decir, es una profesión del presente, y que no cobres unos euros por ello, es parte del nuevo contrato social que firmaste con la mayoría de las aplicaciones y buscadores. Recuerda, tus datos ya no valen nada, ahora valen tus patrones de comportamiento por cómo entrenas a sus algoritmos, los cuales, casi siempre están para hacerte la vida más andina, menos el lunes en la bolsa que volvió a ser tan emocionante como antaño.