Llevo una semana blogueando un ejercicio de micro a macro consecuencias por el Coronavirus:
-La crisis personal sí fallecieran mis allegados en grupo de riesgo o yo (enlace al post).
-La oportunidad para las empresas y los gobiernos para justificar la desaceleración (enlace al post).
¿A quién beneficia el corona virus?
Como se puede ver en las fotos que la NASA público hace unos días, el coronavirus le sienta muy bien al planeta Tierra. Al apagar las máquinas de la fábrica del mundo que es China, y dejar en los parkings todo tipo de transporte basado en la economía del petróleo, cancerígena para nuestro planeta, nuestra casa.
Lo que no ha podido hacer ni la ONU, ni al Unión Europea, ni las amables COP, lo ha hecho en un mes, el miedo.
¿Ha empeorado tu vida este mes que hemos parado la fábrica del planeta?
¿Creamos un modelo económico de sociedad que no esté basado en la posesión de bienes materiales creyendo que así somos más felices? ¿Más plenos?
¿Se revertiría el cambio climático antes de la fecha límite de no retorno del 2030, si China y USA lideraran ya una economía SOStenible?
Según la ley
de Moore la innovación tecnológica se duplica cada dos años, de tal forma que
las profecías a 20 años que escribió Jaron Lanier en "¿Quién controla el futuro?" allá por 2014, Silvia Leal en "e-Renovarse o morir" las
proyecta a 10 y Javier Sirvent en su charla en Cómo saber cómo casi las deja a 5
años… Poniendo de ejemplo el robot Pepper que en breve atenderá en el Carrefour cerca de
tu casa, (ya lo hace en Francia), el cual sólo cuesta 1.500 €. O como Mercedes Benz está pasando de fabricar coches a ser una empresa de movilidad con Mitaxi y CarandGo… Tras su charla, la pregunta más disruptiva fue ¿cómo serán las
relaciones personales? Esa es al gran incógnita. Entre los humanos y los androides, ¿quién nos enseñará?
El jueves
postearé el libro de José Antonio Marina “Despertad al Diplodocus” (Ariel),
sobre las estrategias para dinamizar el sistema educativo español, pero con el
nuevo escenario ya real, me pregunto cómo ayudar al medio millón de guías del aprendizaje que
están ayudando a comprender una nueva era a los niños españoles, a la vez que la entienden ellos. Se dice, que les forman para trabajos que no existen, pero
¿cuándo la escuela ha estado 100% preparada para todos los cambios? Y ¿cuántos profesores que sólo apuesten por continuar volcando contenidos serán sustituidos por Peppers?
La educación
tiene que ser pasional porque si no, no cala. Hasta ahora ha estado feliZmente
dormida, pero por los imputs que me llegan, me da la sensación que las
maestras, los directores, y sobre todo ¡los padres! No sólo se han despertado, sino que se
han cansado de quejarse y están conspirando y trazando nuevas rutas para dar
con la X que abra el cofre del tesoro del alumnado, destapando sus esencias,
talentos y canalizándolos a un nuevo entorno con pasión, alegría y sobre todo
desterrando el miedo que anida en el cerebro reptiliano.
De entre
esos exploradores, sobresalen dos Felix, aceptando el reto de abrir nuevas
sendas al aprendizaje. Uno es Felix Lozano construyendo cada día su aldea de
aprendizaje universitaria Team Labs , a al que acaba de llegar la alcaldesa María
Acaso con sus innovadoras propuestas. Y por otro lado, está Felix López, (ex
garAJE) con la recomendación de llegar a Las Indias por el Oeste, creando la aceleradora de startups y proyectos innovadores en educación SEK Lab, a la cual me han
invitado a enrolarme como guardia marina (mentor) para ayudar a las tripulaciones a aprovechar los vientos alisios e hinchar las velas de las startups, para navegar a todo trapo al nuevo mercado.
A medio
plazo tengo la curiosidad de ir más allá, y llegar al cabo de Hornos de la
educación secundaria, allá donde muchos navíos adolescentes, se parten el
espinazo y sucumben a los vientos del sur, hundiéndose en el saturado océanos
rojo laboral. De alguna forma tendremos que crear el canal que les lleve a un
nuevo océano azul de la educación superior y del mercado laboral sin pasar por
una ruta tan expuesta.
A que
sabrías decirme que es la innovación o la creatividad. Normal son vocablos
raros que os los han metido hasta en la sopa, y ya si era de letras como las
que comíamos de pequeños, pues blanco y en botella.
La palabra fetiche que viene pegando fuerte
en mis satélites de early adopters es ni más ni menos que “cuántica”, ¿cuántique?
No seré yo quien te explique qué es eso de la cuántica, porque sinceramente no
tengo ni idea.
¿Sabes por qué es tan importante? Porque la teoría
de la física cuántica se conoce hace un siglo (Eistein y los mundos paralelos), pero la práctica se está
empezando a evolucionar ahora, gracias al cambio de era tecnológica que estamos
asistiendo. Al parecer, en 15 años la
próxima generación de ordenadores o inteligencia artificial serán cuánticos, y
tendrán la misma potencia que toda la energía del universo, es decir, que
cualquier código de seguridad por muy banco centro europeo, caerá en unos
segundos… O podrás conocer todas las recetas del Bulli de turno en un segundo... Por si quieres conocer el estado de la investigación actual.
Esto por lo racional, por lo otro, ante la
necesidad de dar respuesta a un sistema que hace aguas, se están empezando a
lanzar teorías explicativas sobre la continuación de la vida apoyándose en la
física cuántica, si los de la universidad de la singularidad ampliarán nuestra
existencia a través de la inteligencia artificial por que no puede ser posible
escenarios diferentes, como mundos paralelos energéticos a nuestra existencia.
Ante esto, y como son temas tabúes, reduzco
el ágora a unas pocas personas, mi padre, ingeniero del ICAI, el escuchador de
los que diseñan el futuro Javier Sirvent y una sorpresa que me encontré antes
de ayer Marina Tirado, una joven amiga futura biodiseñadora que me sorprendió por su formada
opinión sobre las posibilidades reales y racionales a día de hoy. Los tres coinciden en que la constatación de la física cuántica en
universos microscópicos no justifica poder dar validez a escalarla a otros
estados, tamaños o eso creo haber entendido…
Sirvent continuaba “no
sabemos ni cuándo ni cómo… pero un día, haremos algo diferente y de repente,
zas!! Porque la penicilina, el grafeno, CRISPR ha revolucionado la secuencia
genética... han sido fruto de la casualidad o de una nueva idea". Pues como soy un conector, seguiré
escuchando los vientos alisios por si alguno plantea una nueva ruta a las
Indias…