Gonzalo Osés

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sábado, 30 de noviembre de 2019

Demoday coworking EOI Toledo IV




El pasado martes 26 tenía lugar el demoday del coworking de la EOI y la Junta de Comunidades en Toledo en su cuarta edición. Un hito marcado en mi nuevo calendario vital desde hace unas semanas, con el firme objetivo de estar presente. Para poder admirar, por un lado, a las personas que decidieron andar su camino emprendedor hace cinco meses, y por otro, para agradecer a mis compañeros, los que me buscaron aquella fatídica tarde de septiembre y los que me suplieron a partir de ese momento llevando las naves a mi cargo a buen puerto. 

Somos personas que formamos un equipo aglutinando talento, para ayudar a ponerse en valor a los que se les olvido momentáneamente lo que valen, y las muchas soluciones que pueden aportar a otras personas para que sean plenas. 

Agradecer a María Tavira, a Fran Galdón, a Maríajo Acevedo, a Antonio Castañeda, e Iván Valido sus enseñanzas, sus otros caminos, sus “y si…”, sus innovadores planteamientos para aportar a los demás, como convertir una campaña de marketing online en un embudo de conversión de un ¡15% de ventas! desde Corcusa Comunicacion. O ayudar a mantener vivos los viajes más especiales de nuestras vidas con Photocial. O crear el método Tiriesas de coach para acompañar a las personas con baja visión. Otro caso es ayudar a las personas a ser conscientes de quienes son y qué pueden aportar, y por último un proyecto que se congeló pero que sigue siendo innovador y disruptivo, por lo que habrá que dejarle en barbecho hasta que se rehaga la simiente emprendedora. 

Me vino muy bien, volver a ser parte momentánea de ese equipo de grandes profesionales a la par que excelentes personas. Y por otro parte, asistir a la lección de humildad y pasión que me dieron los emprendedores de GCecap Lucia y Oscar.

Así mismo, me vino muy bien volver a circular por el lugar del accidente (de acompañante), para empezar a entender cómo pudo suceder, (sigo sin acordarme). A la par que andar por el camino de la normalidad, cerrando fases, como es dejar la silla de ruedas y acoger en mi seno las muletas. 

Como escribió el poeta "caminante no hay camino, se hace camino al"... emprender tu aventura vital. 

¡feliz caminar!

martes, 13 de noviembre de 2018

Outside the box


Me asombra la cantidad de docentes que tras impartir el business model Canvas, constriñen la apertura mental de sus alumnos a un mero papel por muy A0 que sea, con la excusa de que es transportable… cuando basta con desparramar los Posti-its por las paredes cual lienzo, y luego, recoger, agruparlos por temáticas y volver a ponerlos en otra pared para seguir alineando el proyectos con sus clientes. O hacer fotos, si no se quieren remover, puro sacrilegio.

También me asombra, la afición de los creativos gráficos en hacer todo con ordenador, limitándose a estar sumisamente sentados ante un portátil, por muchas pulgadas que tenga la pantalla. El portátil y la tablet son la nueva caja no lista, no creativa, que te limitan a ser, a crear, a encontrar. 

A su vez, el papel, la famosa hoja de tamaño DIN A4, sigue siendo una limitación para ir más allá, para abrir la mente de verdad, para intertuar con otros. ¿por qué nos auto limitamos dibujando sólo la hoja y no seguimos por la mesa? ¡Atrévete a pintar la mesa  cuando te expliques! Es un gran ejercicio de auto libertad. Y si estás en una mesa de reuniones, luego es fácil eliminar tus huellas de ella con el jabón típico de manos. Pero te quedas de un a gusto… en el suelo también vale, como cuando estás en la playa. 

En esas andaba la semana pasada, cuando me enteré que Javi del Moral (fuckup nights Madrid, o Madrid Startup Weekend) organizaba el evento intermedio “encuentra el tesoro” sobre team building, para el coworking EOI y de la Junta de Comunidades en Toledo. Así que aprovechando que tenía programadas unas mentorias de validación pues allá que me fui. 

Que el casco de Toledo sea el tablero para un juego ya de por si es emocionante, pero lo que pasó durante tres horas, fue una gran metáfora de emprender. Lo primero, es atreverse a jugar, luego elegir compañeros de viaje sin pacto de socios de por medio, después, salir escopetados a por la primera pista… y cuando la cosa se complica, se erige por arte de magia un o una líder, que pone orden, traza una estrategia y ves como el talento de cada uno, se alinea para aportar lo mejor de cada uno. 

Porque cómo respondo cuando me preguntan si una idea es buena, la idea puede serlo, pero el desierto es muy largo, y el equipo es fundamental para atravesarlo y llegar a vuestra meta. 

Los acuerdos siguen siendo encuentros entre personas desvirtualizadas, así que, la siguiente interacción sería jugar por allí con las nuevas gafas de Google recién pilladas por un colega cual black friday. 

Como decía un maestro de la comunicación  “aaaaaaaaaaaaa juuuuuuuuuugaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaarrrrrrrrrrr…” y añado fuera de la caja, por mucho que los video juegos sean una de las tres industrias más potentes. 

PD: Foto de Maria José Cano en la explanada de la Sinagoga del Transito.


martes, 24 de abril de 2018

Deja de buscar


Para, desconecta de los medios de incomunicación, de las redes sociales, de la educación que como sociedad y sistema creamos a diario. Para, bájate, asume tu cuota de responsabilidad con tu vida, y toma una decisión por ti mismo/a. Quítate la ilusión de la felicidad, de la zanahoria, del hacer esto para conseguir aquello, de pensar en lo bueno que será cuando obtengas aquello que te has metido en vena.

Ni tenemos pareja, ni tenemos amigos, ni tenemos familia, ni tenemos padres, ni tenemos trabajo, porque no es tener, si no, es ser conscientes, y plenamente sabios y enteros que eres la mejor versión de ti mismo/a.

Estamos siempre en constante búsqueda, de algo que no es real, por tanto, ni la encontramos, ni nos llena el objeto o experiencia que hemos comprado para sustituir esa parte de consciencia en plenitud de tu ser.

Cada día me llegan amigos y personas con unos niveles de ansiedad brutales, con la duda de qué harán cuando se les acabe el paro, o cuando les echen de sus anodinos trabajos, que bien los pueden hacer un algoritmo.

Por experiencia, todos tenemos un talento dormido, un hobby que nos sale solo, que no lo hemos adquirido sumisos tras una mesa, y delante de una pizarra, y por eso, ha carecido de valor, pero es momento de fluir, de parar, de dejar de fingir, de ser, para obtener lo que deseas. Porque de eso, si podrás entrenar algoritmos la próxima década. 

Si, por raro que parezca, hasta que no paras, hasta que no dejas de buscar, no fluyes, y no encuentras tu valor potencial, aquel, que, para colmo, todo tu entorno, estaba esperando que floreciera para premiarlo.

Mucho de lo que escribo en este post hace medio año, no me lo hubiera creído ni harto de vino. Pero hoy te puedo, que si, que es verdad. Mi catarsis fue hace un par de meses, tras no ver claro la propuesta para montar un think tank sobre el futuro. De hecho, reventé un entorno de la corte madrileña que llevaba un año, intentando parecerme a ellos, pero en el último momento no flui, y me metí en la nevera de las redes sociales, me quité las apps de redes sociales del móvil, y me centré en dar lo mejor de mí, en mis clases y mentorias del coworking de la eoi en Cuenca. Un millón de gracias María José Cano por la oportunidad. 

Allá descubrí unos y unas emprendedores y empresarias que me obligaron a dejar de esconderme y sacar lo mejor de mí para aportar valor de verdad. Aprendí a hacerme responsable de mis palabras, de mis intuiciones, de mis análisis, de mis ocurrencias. Se acabó, limitar mi voz, por miedo a lo que los demás vayan a pensar de mí. Hasta aquí, llegó las décadas de dudas tras tomar una decisión. Tan sólo, rompieron la presa que me atenazaba, porque su humana honestidad había que compensarla a manos llenas.

Vivo en Madrid, y trabajo sobre todo, fuera de ella, porque como dices Muriel Van Riet  de Indigo “Madrid siempre quiere más”, si podremos ser motor de muchas cosas, pero en las grandes ciudades, perdemos demasiado tiempo en adivinar el precio justo de una aceleradora, de una startup, de una inversión. Como tan bien explica Beatriz Zarzo.

Allá fuera, a una hora de Ave o menos, ya sea Cuenca, Guadalajara, Toledo o Torrijos a donde se encaminan mis pasos, donde recibo a diario lecciones de vida, de actitud, de entrega. Sin dobleces, sin guardarse la ropa para echarse al nacimiento del rio de Cuervo, o al de los otros tres colindantes por Vega del Codorno, como hace José Carlos, sintiendo su esencia, y regalándonos a quien nos adentramos en sus caminos del Elenco Club, donde te embebes de respiraciones de vida en estado puro con su sonrisa y actitud. La misma energía y sonrisa que corre por el mejor stunt español, y también conquense Emilio Zamora.

Hoy te puedo decir, que he aprendido la lección que el medio centenar de personas que me han enseñado al mentorizarles, en los diversos coworkings de la EOI en la Junta de Comunidades, ayuntamientos y diputaciones, hay que dejar de buscar eso que nos creemos en las tera ciudades, hay que dejar de ser hámster dando vueltas a la rueda, para aportar de verdad, para que la inspiración te llegue y potencies la creatividad.

Al igual, que intento aprender a diario como ser más empático de mis clientes, de cómo ser sincero sin dañar a las personas, sobre todo, cuando me equivoco y ponen en evidencia mi error, lo bueno es que aprendo rápido. Porque su tiempo, economía y su sobre todo su plenitud como personas está en juego.

A todas esas personas, gracias por ser como son. Por sus enseñanzas vitales, por enseñarme que la vida no es una carrera para tener algo que no existe, si no, una experiencia plena, sin complejos, sin dudas, donde nos demos el lujo de disfrutar de lo que hacemos, porque lo que somos lo debemos amar plenamente, sin dejarnos asustar por una educación que en su momento asumimos y nos llevó a una sinrazón y sin emoción.

PD: foto del cuadro "incertidumbre" de la artista Luisa Ginestá (técnica mixta), autor foto Gonzalo Osés

¡Gracias!