Gonzalo Osés

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jueves, 1 de agosto de 2019

Kumano, el camino de Santiago japonés


El libro "Liderazgo Kumano" se me apareció en la reciente feria del libro de Madrid, esa puerta tori de la portada me llamó la atención, justo una semana después de darme cuenta que ese símbolo estaba en WhatsApp, al ojear sus hojas vi fotos de caminos de montaña y una analogía al camino de Santiago japonés. Así que trae para acá, que me lo compré.

Al empezar su lectura, me saltaron todas las alarmas y se me cruzó el libro a las pocas páginas. Tras la romántica introducción aterrizando en que hay más caminos. El autor planteaba que había tres libros en uno, uno contando su experiencia del camino, otro con palabras que le iban surgiendo como director de empresa y por último una parte que lo llamaba Sistema Kumano que literalmente desparramaba su idea de dirección, su legado al mundo, a quemarropa, sin anestesia… 

Lo malo ya no era el contenido, si no, que la forma desde la utilización de una tipografía oronda, como para llenar más páginas, unidas a las constantes interrupciones de cambiar el color de la tipografía, así como escribir en mayúsculas las palabras que el autor considera clave, se me hizo bola. Al ursupar la capacidad de descubrimiento del lector, y querer dirigir mi atención y aprendizaje, consiguiendo justo lo contrario. Encima, andaba jodido porque me obligo a leerme los libros enteros, y empezando las vacaciones, pues estaba que rezumaba culebras de expectativas aniquiladas.

Como dice mi amigo Ernesto del Valle los libros además de leerlos hay que digerirlos, y yo estoy en pleno proceso de aprendizaje del "La maestría del ser”, uno de sus aprendizajes es si algo rechazas de otra persona, es que eso que no te gusta, ya reside en ti. Así que, tras darme el respiro de la comida y la siesta veraniega, analice qué me rechinaba en esa forma de plantear tres libros en uno y de esa forma que coartaba tanto la lectura… ¡eureka! Me espejeaba lo negativo de mi libro, donde por querer hacérselo más fácil al lector, lo inunde de códigos QR con enlaces, que luego a posteriori muchos de ellos o no iban al contenido correcto o dejaron de enlazar, aunque me costó una pasta, y sobre todo la falta de un editor crítico que le haga más empatica la lectura al lector. 

Entendida que mi rabia era interna, retomé la lectura del viaje de Santiago, agradeciendo desde aquí la enorme honestidad de su relato, hasta rozando temas muy personales, como verás si llegas al final de este camino literario.

En definitiva, un libro que merece su lectura por todo lo que se descubre sobre el enigmático camino Kumano kodo, y el reflejo transformador hasta cierto punto de su autor. Incluso las reflexiones que acompañan el relato se hacen amigables al ser conceptos  empresariales certeros. Lo que me cuesta ligar es el plan de empresa que propone en la tercera parte como una metáfora del camino Kumano. Puede que al ser muy industrial el enfoque del autor, por mi parte no consiga verle el sentido. 

Buen verano, disfruta con la lectura en modo evasión.. 

martes, 10 de mayo de 2016

Empre,S.A.r


En el 2008 en el Súper Studiu Piu de Guilio Capellini en el fuori Salone de la feria del Mueble de Milán el día de la inauguración hubo dos fiestas, una la de Desigm con M de Madrid y otra la de BCN (BD Camper y Nani Marquina), el resto de expositores no españoles nos miraban con cara de pero a estos que tornillo les falta. Lejos quedaban las fiestas por todo Milán un año atrás, como la famosa del túnel, hecha literalmente en tu túnel cortada al tráfico y con los mejores DJs…

Aquel 2008, el entonces presidente ordeno al ministro de economía que faltará a la verdad, diciendo aquello de no hay crisis… Anda que si le imputaran a toro pasado…La fiesta española duró lo que duró, y hacia el 2011 muchas empresas vinculadas a la corte del ladrillo y las que no vendían a crédito a sus pseudo clientes, con lo que la desafección laboral cual goteo fue derramando el vaso, hasta que las gotas fueron rio, y después mar.
Muchas personas tras perder su zona de confort, naufragaron, tras ello, se plantearon dar un giro a su carrera profesional y unir su pasión con su potencial trabajo. Otras las más, se plantearon seguir haciendo lo que hacían pero en vez de para una empresa, hacerse autónomo y hacerlo como freelance, conservaban clientes, tenían que trabajar el triple para conseguir la mitad que antes, pero menos era nada.

A ello, se unió el cambio de era económica, internet, la era digital, y el nuevo dorado de la startups disruptivas (toca pelotas para el sector en el que se hacían fuertes, al reventarlo y obligarle a su reestructuración). Lo que unido a un país con una tasa de paro del 20% y un clima de creativos, creó un caldo de cultivo que atrajo hasta a la poderosa Google, montando en la capital su Campus para emprendedores y dinamizar el sector haciendo de palanca.

Era Madrid Emprende quien en 2005 soltaba la espoleta, no como una respuesta a reducir el desempleo, al capitalizar el paro y montarte un negocio por tu cuenta, o al ver que no llegabas al mercado potencial, venderle tu idea a un business angel… Tanto ellos, como muchas entidades han hecho RSC formando e informando sobre el ecosistema del emprendiemiento, desde las fundaciones del Ibex 35 hasta fuckupsnights, contando de forma distendida las cagadas al emprender… como el famoso pacto de socios, que nunca se firma porque cómo se va a dudar que el amor empresarial se acaba cuando la convivencia no da para más.

Ahora, hay un ecosistema montando, incluso una mini economía replicando modelos exitosos o por lo menos, miles de personas luchando por su objetivo, por su sueño, pero seamos sinceros, saben muy bien como satisfacer un tipo de mercado, pero emprender es formar un equipo, dirigir una empres… (palabra censurada en la península), lo vuelvo a intentar, una Empre, S.A.

Empiezan a darse casos, en los que un par de autónomos bajo una marca (no siempre registrada), empiezan a tener decenar de brotes verdes, por lo que es necesario meter una marcha más a las aceleradoras, pasando de enseñar a depurar la idea, prototiparla, detectar clientes, crear plataformas de emprendimiento constituidas en sociedades limitadas o anónimas, donde se sepa de valor nominal de las acciones, de prima de emisión, de gestión de talento, de cómo ponerle buena cara al banco, pero sobre todo toneladas de empatía, para no caer en el mismo error que hace casi una década, donde en vez de líderes había jefes.