Gonzalo Osés

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martes, 23 de abril de 2019

Sin forzar


Tengo un amigo que sonríe a la vida y que recuerde todo le va muy bien. El caso, es aprovechando un descanso del crosfit  rural de la semana pasada en karate kid, le pregunte, ¿alguna vez te ha salido algo mal? Mi amigo, reflexionó unos segundos, y me respondió, “sí, si, el primer motor de moto que arregle me lo cargue a martillazos, porque no se acaba de cerrar. Desde entonces me di cuenta que no hay forzar, si está bien montado, las piezas encajan como un puzzle”

Enseguida caí, que su capacidad para caer siempre de pie, podría ser en no forzar a las personas que ha elegido para desarrollar su vida. Él plantea, diseña, motiva, cuida, valida, replatea, se guarda el ego, facilita, hasta cada persona cual gota del rio de su vida fluye encajando con su felicidad de mar eterno, previo paso a la vaporosidad de su esencia colectiva. 

Moraleja, y ¿si nos lo aplicamos? Y ¿si en vez de forzar situaciones personales con trabajos en los que no fluimos, desmontamos esa actitud, y ¿si lubricamos la armadura que nos impide ser nosotros mismos, e intentamos quitárnosla? 


En algún momento te das cuenta que por la fuerza no se consigue nada. En una guerra todos pierden. Hasta el que gana, ha perdido la oportunidad de vivir un momento sin dolor. 

martes, 16 de octubre de 2018

Modo aprender


Tras el post del martes pasado, un amigo coach me envió unos ejercicios de asertividad, y una amiga el jueves, me recordó que para ser sincero en lo profesional tocaba serlo en lo personal. Así que este domingo, me armé de valor, y recibí una gran lección de vida de una persona a la que estimo. De esas que se aprende a manos llenas.

Ranga Yogeshwar en su libro que bloguearé este jueves, hace referencia a la importancia de pasar de modo resultadista (económico) a modo aprendizaje para afrontar el futuro con éxito. 

Mi estimada Joaquina Fernández lo resumía así “La vida sería más sencilla si nos 
pusiéramos todos en modo aprender”. 

Al parecer, Bill Gates, Elon Musk y otros CEOs relevantes dedican una media de 5 horas semanales a aprender cosas nuevas

Ayer tuve una de esas comidas, que la pondría en bucle para seguir aprendiendo de mi interlocutor, de esos profesionales que o aportas o te apartan, ¡olé! Pocas veces, estoy delante de alguien que su trabajo facilitará el aprendizaje de millones de personas. 

Esta mañana en clase de voz con Mamen Delgado, la que fue la voz del 1004 de Telefónica la década anterior, me he dado cuenta, lo importante que es honrar el momento de interlocución con otras personas. 

Hoy estaré en un evento de los que aportan, el Open Summit BBVA, iré en modo aprender de fintech: escuchar, reflexionar e implementar. Mañana, otro premio, aprender a desvirtualizar a Ranga, quizá, por partida doble. 

Pasado tocará aprender de los emprendedores que inician su camino en el Coworking EOI de Manzanares y la Junta de Comunidades. Porque enseñando y acompañando se aprende mucho. 

Moraleja, se aprende de un libro, una conferencia, una charla de youtube, y sobre todo, se aprende escuchando de forma activa a tu interlocutor, permitiéndole el error en sus palabras, desde el amor, la vida y la libertad de escucha. 

A pesar de todo, la vida a veces te da lecciones inesperadas. Arreglarlas es el reto que mueve mi vida. Me voy a ello.  

  go gO GO!

jueves, 30 de noviembre de 2017

Lo valiente, no quita lo cortés



El miércoles pasado, estaba con Yago Uribe celebrando nuestro primer vuelo al lado en Cervezas La Virgen, cuando me encontré con una persona que quedó en el podio de una selección de startups en la que participe como jurado, como iba a cervezas Ipas el nivel de alcohol liberó sus sentimientos, diciéndome desde que era un mierda a un hijo de puta, por haber hecho aquella pregunta, que sólo supieron dos personas las cuales estaban en el podio ganador. Por mi parte, silencio, me recordó a hace un par de años cuando estaba cabreado hasta con el mundo…

El jueves después de un workshop sobre el mentoring, un amigo me dijo “qué huevos, poner ese tuit, ¿sabes que me ha llamado una mujer quejándose del mism? o lo borras o ya estás vetado en una del Ibex?”. Hacía referencia a reflejar las palabras para mi machistas de un director de recursos humanos de otra Ibex en un encuentro que coincidimos, y del que hago referencia en el post de "Ciudadana emprendedora". Lo sorprendente del asunto es que esta directiva debe ser de ese porcentaje porcentaje de europeos que piensan que el papel principal de la mujer es cuidad a los hijos. El caso es que mi amigo, al ver que no me enrocaba, me dijo que con mi idea le echaron de un trabajo, no por lo que decía, si no por cómo lo decía. Hoy es un excelente profesional, sonrisa en mano, y facilitador del cambio, del que se aprende cada vez que se comparte.

El viernes por la mañana, tuve el honor de participar de jurado en la selección final de startups para ser aceleradas en el SEKlab, de mi ex instituto, compartiendo debate con el mítico Sandopen o también llamado José de la Peña y David Moreno, manteniendo un animado dialogo con otra mentora y jurada Diana Pottecher, diciendo Felix López a un acelerado, los son muy buenos y directos.

Durante el maratón de 54 horas celebrado este finde me empecé a coger fama de Risto o de poli malo, hasta el punto, que el domingo por la mañana la mentora coach me decía, “por qué vas de duro si luego eres un trozo de pan”. En los feedbacks era quizás demasiado directo, dando caña sobre todo en los que su actitud delataba a su ego, sin dejar avanzarles, por el contrario, los grupos que desde el principio fluyeron y aceptaron de buen grado las sugerencias, aunque eran auténticos retos, coparon el podio.

Fue en la celebración donde personas a las que sus egos sobresalían luego me dieron las gracias, por la sinceridad y hacerles ver cosas que no se habían planteado… El caso extremo fue uno que me espero casi a que apagaran las luces, y ya a solas, me dijo que tenía razón, y que había aprendido la lección. Y tanto, tan sólo le dije que no era bueno que él expusiera porque al ser la idea suya y de su sector, no conseguía empatizar con su cliente, al ser visiones antagónicas… Se quedó bloqueado en el escenario 7 horas después. O un mentor que me pidió feedback profesional diciéndome “tú, que eres sincero” …

Reflexionando sobre todo ello, me doy cuenta que como en MadridFly se demostró a 8 metros de altura estoy relajado y conectando rápidamente todo, el problema es a ras de suelo, que no consigo transmitirlo de la forma más empática posible a los que se enrocan. Además, puede que lo de no sonreír sea porque sé que la mayoría de las personas que están emprendiendo no lo hacen por gusto, si no porque se juegan pagar las facturas con ello, y la cosa es seria, por eso, quizás me lo tomo en serio, y quizás y justo por eso, haya que meter una marcha más e ir menos revolucionado, para conseguir que la otra persona fluya antes, y no se active su ego, ni su miedo reptiliano.

Así que, me he dedicado esta semana a pedir consejo a personas que lidian a diario con egos de altos directivos del antiguo modelo económico de la oferta industrializada, y las técnicas van desde hacer preguntas cerradas sabiendo la respuesta a crear un storytelling de cosas conocidas para que no se asuste ante lo que viene, pasando por la sonrisa permanente. A todo esto, hay que añadir un estado en que vi de Juan Luis Polo sobre un libro “comunicación emocional”, que me llevó a otro, que me pienso leer ya.

Lo dicho, el objetivo es ofrecerte una de las soluciones lo más rápidamente y empáticamente posible, siempre que pidas consejo, lo de darlos gratuitamente, sabe a cuerno quemado.

En el fondo es aplicarme mi propia medicina, no sólo prepararle a mi interlocutor para abrir la puerta de sus clientes, si no, ser lo más ser lo más empático que pueda yo con él. Justo lo que releo en mi propio libro de abre puertas que recojo en la foto. ¡Tela! No pensaba que fuera capaz de aprender de mí mismo.