Gonzalo Osés

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viernes, 13 de marzo de 2020

#YOMEQUEDOENRED


El miércoles hacia las once de la noche whatsappee a un sobrino que es médico residente en un hospital madrileño, porque tras leer diversas fuentes en internet sobre los grupos de riesgo del Corona a lo mejor era una de ellos, le dije que me podía contestar al día siguiente o cuando tuviera un hueco. Me contesto a los pocos minutos, despejando dudas y diciéndome que a priori no y me paso el cuadro que seguramente ya lo sabrás, pero por si te sirve.



Así que me fui andando a las dos reuniones que tenía, una de ellas estratégica, mientras anduve mis 10 km, presentía que ese paseo sería el último en mucho tiempo, de esas cosas raras que me pasan, admirando un Madrid a medio gas, y siempre positivo dentro de la seriedad y serenidad. 

Al llegar a casa vi una foto en Instagram de mi sobrino, pidiendo que nos quedáramos en casa para no seguir colapsando su trabajo. Ya no lo hago por mí, si no por él, que se desvive por los demás, creando sonrisas allá por donde pasa. Así que tocó una tarde de llamadas para decir a mi red startupera que seguíamos currar en la nube.  

La foto del post, es el patio de manzana donde vivo, donde se puede apreciar como hay algunos pisos cerrados, lo cual, aunque no sea cívico es comprensible ya que quién tenga niños, estar metido en casa hasta después de Semana Santa puede ser complicado, porque la idea es solo dos semanas sin cole, una con cole y luego las vacaciones… No es que sean vacaciones, es que muchos padres no van a saber qué hacer con sus hijos en una semana. Que una cuarentena son cuarenta días.

Teletrabajo en red desde hace 10 años, y estoy flipando lo saturado que están las redes sociales a cualquier hora, con tantos nuevos aspirantes al teletrabajo. Entre las noticias interesantes, está la del empresario Kike Sarasola que ha cedido dos hoteles para convertirlos en hospitales, y ante el ejemplo de Kike, mi pregunta fue cómo puedo ayudar a mi red, aparte de quedarme en casa. 

En mi caso, me toca acabar el libro, para que tengas un rato de entretenimiento, y tú ¿qué puedes hacer por los demás, por tu red? para seguir sintiéndote persona, útil y plena. Y orientando mi entorno startupero hacia aportar otras soluciones que nos hagan este mes más llevadero. 

Al final, aunque nos hayamos dejado educar para competir con nuestros amigos, sale la humanidad sin casi ego que llevamos muy dentro. 

Hoy es viernes 13, y vamos a vivir la mejor película de ficción que nos puedan echar por la fibra óptica, es flipante como la realidad supera a la ficción. En parte por eso me cuesta acabar el libro, porque estaba planteando cosas muy frikis y resulta que la realidad que percibo me supera con mucho. Donde en menos de 13 horas he cambiado la actitud echando leches. Y lo que me espera, viendo que lo de Italia está empezando a pasar aquí, hasta comprendo las medidas que está tomando Conte. Es en lo momentos críticos donde se ve quién es el Churchill de la mesa. 


¡Pleno viernes 13, hagamos que sea un día digno de recordar por su alegría!

PD: Hoy me toca hacer la compra semanal, tengo 8 supermercados a 500 metros de mi casa, voy a ver si me entero por qué otros madrileños piensan que el miedo se limpia con papel del wáter, cuando es leyendo ese otro papel con letras impresas, más higiénico para la mente y para el alma.

PD2: Gracias a las personas que me leen en USA, somos la misma red de humanos. 

Un abrazo 

SALUD



jueves, 4 de octubre de 2018

Prototipar el trabajo del futuro



La frase de mi padre es “el que menos necesita, es el más feliz”. 

Será que con la madurez estoy empezando a ser consciente de esa frase, al darme cuenta que no necesito currar 5 días a la semana para llegar a final de mes. ¿Suerte? No, eso no existe, se llama tomar y asumir vitales decisiones. 

La clave, es que no acabo de caer en la trampa de renovar la moto, el móvil porque la pantalla tenga una grieta, o la ropa por estar a la moda. Sacando de ellas, la parte emocional que tan bien anclaron emocionalmente aquellos maravillosos profesionales del marketing. 

Empiezo a ser dueño del tiempo que me han asignado, en vez de estar agobiado currando para pagar las cuotas mensuales. Con lo que tengo más espacio y tiempo para desarrollar un pensamiento crítico… y dejar de correr en la Carrera de la Rata.

Me da, que estoy prototipando el trabajo del futuro, donde trabajaremos muchísimas menos horas, dejaremos de calentar sillas y esperar a que el jefe desconecte su WhatsApp. Tan sólo curraremos como mucho tres días a la semana, aportando de forma súper personalizada nuestras habilidades y comportamientos.  

Puede que está reflexión sea en parte fruto de la charla de ayer en Saber Cómo de la bici clown Álvaro Neil (@biciclown). Realmente necesitamos la mitad de la mitad de las cosas que nos hacen creer que es necesario. En el momento que lo sustituyes por sonrisas, ¡eres libre! Puede que está sea la única forma, de aportar contra el calentamiento climático. 

En un par de horas estaré en un lugar que hace unos años ni me planteaba que pudiera ser posible…

… estaré satisfecho conmigo mismo en una playa. (Y mis clientes de mi). 

PD: la foto que encabeza es lo que veía hoy en la reunión de mi startup con unos de mis socios en plena terraza de un parque madrileño a las 12 de la mañana de un martes… Esa es la mejor oficina, la que no tiene paredes, que limiten nuestras ideas.