Gonzalo Osés

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jueves, 24 de agosto de 2017

Joaquina Fernández: comunicación


La semana pasada comenzaba con una de esas charlas de sobremesa de las que sólo se dan en casa de mis padres, Paco Ochoa ex profe del ICAI, comentaba ante mi pregunta sobre dios, que él creía en el concepto de la bondad en sí misma, a la par que me planteaba un más allá por el hecho matemático de que todo lo finito tiene algo después, tras un límite se acaba algo y empieza otra cosa… algo.

La cosa continuaba con la publicación de una carta de mi padre por varios periódicos. Esta vez, cambiaba su tradicional tema (el cambio climático) por el derecho a decidir cuando quería dejar de vivir. Aquí el enlace del medio que tiene más tirada, (al ser semanal, lo publican a la semana). Su carta es de las últimas. 

El primer sobresalto, llegaba el martes, mi tía Felisa moría a sus esplendidos 91 años, tocó subir a Valladolid a vital encuentro con mis primos y quedar en cañearnos a la vuelta del verano…

El viernes Alex a las 11:11 de la noche me anunciaba tu partida…

Una amiga común me comentó el sábado que la muerte se nos acerca de tres en tres, de la misma forma que se lleva a los famosos. Primero una lejana, la de Ángel Nieto, luego otra cercana, y por último una que te revuelve por dentro, la tuya.


Mira que las he tenido dobladas contigo, más por mi cabezonería en no salir de la zona de confort que por la tuya de sonreír con la mirada, tras preguntarme cada vez que me veías “Gonzalo, ¿eres feliz?

Volviendo a la conversación con Ochoa, tras escucharme como con CRISPR ya se podría eliminar los genes propensos a hospedar el cáncer de pecho en la célula de una niña antes de nacer, o la posible inmortalidad abanderada por Cordeiro en tres décadas o como con blockchain se está empezando a plantear quitar los tutores de la economía humana decentralizando el poder, y devolviendo el mismo a cada nodo del sistema, cada persona, 
 al final, me decía “Gonzalo, la carrera tecnológica sigue siendo la zanahoria delante del burro, el gran problema sigue siendo la comunicación”. Lo cual lo añado a mi escenario de juego a cuatro décadas, cuando seamos inmortales y teniendo de todo, ¿seguiremos pegándonos por no entendernos?

Recuerdo una frase tuya, “enseño a las personas comunicación porque quiero que expresen sin miedo lo que quieren hacer con en su vida”.

La mañana del sábado mi padre reflexionaba sobre cómo conseguiste liberarme de la carga que me impuse desde pequeño, también fuiste detonante de ponerme manos a la obra con mi libro, pilar de mi última resurrección profesional, con aquella frase “Gonzalo, te conozco hace una década y mucha innovación y diseño, pero haz algo para salir de la penuria económica de una vez por todas”.

Al llegar a tu velatorio, Jon me invitó a verte, y tras pasar a la mini salita delatante de ti, mi sentimiento material de perdida hizo que saliera escopetado de allí, buscando algo. Al rato, vi a Dolo sentada en la salita enfrente de ti, allí estaba resplandeciente, con una mirada que desprendía belleza a raudales, ¿la causa? La enorme energía positiva que se concentraba en esa mini sala, ante ti, pero para recibir esa energía y esa paz, había que estar más de cinco minutos, no bastaba con verte medio minuto y volver a la sala para ahondar el vacío terrenal… La cosa acabo con Jon invitándonos a salir de la sala porque estábamos felices y riendo como dos niños picaros tras sincerarnos una década después, ya que otras personas podrían ofenderse... Puede que esa sea la clave de la relación contigo. El que acude a ti para saciar su sed y luego se va, no se abría para recibir tu conocimiento.

Respeto el cabreo de un amigo al irte sin avisar, a la par que me confesaba que era puro egoísmo, por su necesidad de tenerte a cualquier precio, independientemente de ti. Entre nosotros puede que faltará alguna conversación, ahora que estoy dándole vueltas a ver si el tiempo pesa o cómo doblarlo por su eje.

Tu extenuante misión ha concluido, has despertado y canalizado talento a manos llenas, a la par que facilitado herramientas para que otros conectores seamos felices disfrutando de lo que más nos gusta conectar, ya sea emprendedores con su trabajo paga facturas o traducir innovación.

Este año se espera una buena cosecha de niños índigos, por lo que los conectores energéticos como tú y Ángel Nieto, tenías que partir. Habéis vivido siete décadas como si hubieran sido siete siglos. Te fuiste en un viaje prenatal, justo antes de un eclipse solar donde al acercarnos 4 centímetros al sol, somos más ligeros, eso es tomar impulso de verdad.

Desde la humildad me queda un camino por recorrer, ¡observar sin juzgar! A la par que bascular la innovación global hacia la comunicación entre seres, independiente de sin son electrónicos o no. Atónito contemplo como los perros se comunican mucho mejor que los “inteligentes” humanos.

Tu marcha es un recordatorio de que me toca aplicarme justo lo que pido a los futuros emprendedores en cada edición de la lanzadera de empleo de la EOI (Escuela de Organización Industrial) y el ayuntamiento de Guadalajara. Actitud y compromiso con uno mismo.

Como escuche en tu velatorio a un chico decir “seguro que Joaquina estará pensando: dejar de llorar y poneros a encaminar vuestra vida”. 

Como escribe Álex Preukscat en el estratégico libro "Blockchain: la revolución de internet" (Gestión 2000) "Desde el núcleo duro de la tecnología global de Silicon Valley, muchas personas como Naval Ravikant (uno de los inversores en la criptomoneda Z Cash... Balaji Srinivasana (fundador  de Bitcoin 21 Inc, y Loic Le Mur (fundador de Le Web) insisten de forma recurrente en la importancia del autoconomiento y la meditación, quizás conscientes de que todos  nosotros somos nodos del planeta... En España... Una de las lecciones importantes que transmiten es que la condición básica para ser un buen nodo es amarse a uno mismo para luego poder amar y empatizar con el resto de personas (o nodos)."

Se acabó acudir a ti una vez cada x meses o años, para beber las preguntas de mi conciencia, con tu libro, espero que no sea la pata de una silla, si no, la pared que de una vez por todas me levante de mi zona de confort.


go gO GO!

jueves, 28 de abril de 2016

Morir joven, a los 140



La semana pasada María A. Blasco (directora del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas CNIO) presentaba su libro "Morir joven, a los 140" (Paidós) coescrito con la periodista Mónica G. Salomone, donde decía que la ley les obliga a combatir enfermedades relacionadas con el envejecimiento, pues aquí va el primer ejemplo.

Cuando te aventuras a leer entrevistas a los CIENTÍFICOS que están logrando resultados como el que encabeza este post, hay que hacer un ejercicio de empatía y meterse en su léxico o en su actitud que cuestiona todo hasta dar con el resultado valido, cuantificable y demostrable, y por tanto también la forma de desvelarte el secreto de la piedra filosofal que encauza el libro (el epilogo es buen ejemplo de ello). Que es la constatación del dinámico equipo de María de la aplicación de la Telomerasa para ampliar el horizonte vital en ratones, la cual en breve puede ser parte de la solución para combatir el párkinson o el alzhéimer, lo sabremos a finales de este año…

Por tanto el libro, no es un libro al uso, pero si será un libro muy usado para dar pie a nuevas aventuras científicas y sociales. Porque ante la posibilidad de vivir medio milenio se abren debates muy interesantes, en los que ni las autoras, ni las personas entrevistadas lo rehuyen. En lo que hay un mínimo denominador común es en la obligación de eliminar la dependencia tanto de los más mayores como de los que sufren minusvalías, tanto para aliviarles a esas personas como a las arcas de la colectividad que sustente el modelo. 

En este punto, me ha asombrado que no hablen de robots acompañantes de personas más mayores, o en el modelo tradicional de generar esa riqueza, cuando vamos hacia un modelo, en que cada persona tendrá su retribución por sus experiencias vitales y aportación al conocimiento colectivo en tiempo real a lo largo de su existencia, cambiando el actual de trabajar para conseguir el presupuesto para las vacaciones de la jubilación.

En definitiva, un libro esencial para comprender una de las innovaciones más vitales, la otra será la de conseguir que las personas vivamos más conscientes y con una actitud más plena, pero eso no sé si se conseguirá en un laboratorio. Aunque conociendo el empuje de María…