Gonzalo Osés

Gonzalo Osés

jueves, 18 de octubre de 2018

Destinación



En el libro "Próxima estacion futuro" (ARPA) la palabra “destinación sale en las páginas 122, 245, y al buscarla en la próxima 122+1, me encontré con la frase “el futuro de la información”. 

En principio, es un leve error de traducción de la palabra dirección, pero a mi juicio resume la intención de Ranga Yogeshwar. Al fundir las estratégicas palabras “destino” y “acción”.  

Ranga te plantea si quieres elegir tú futuro y el de tu entorno, si quieres tomar parte de las decisiones, actitudes y acciones que son necesarias, ahora, para que podamos cambiar el destino, al que nos han habituado del monopolio digital estadunidense liderado por los GAFA (Google, Amazon, Facebook y Apple), cuyo fin es el económico propio. 

Si tu decisión es no, no te compres su libro para aparentar de cultureta en el Instagram.

Si, por el contrario, te queda un hilo de pensamiento crítico, hazte con un acariciable volumen de sabiduría Ranga y disfruta de amable charla. 

Se nota que Ranga es uno de los mejores divulgadores, al resumir cada tema desde los inicios del mismo, hasta un presente, que parece ciencia ficción. Pocas veces tantos temas estratégicos como son el cambio climático, CRISPR, Inteligencia casi artificial, patrones de comportamiento, educación, economía de datos, etc.… son descritos de forma tan concisa y amena.

Tan sólo dos peros, por un lado, el mensaje podría ser el mismo en la mitad de hojas, accediendo a un público que no se atreve con cuatro centímetros de papel. La chicha empieza en el capítulo 4. Habiendo un kit kat anterior, aclarando que los GAFA nos coloniza click a click. 

Por otro, en las tecnologías o planteamientos 100% futuribles que no domina en primera persona, (lo cual, hay que decir, que es raro, porque es “El Punset” alemán), como es alargar la vida, da su opinión personal, y ahí, pierde cierta rigurosidad expositiva. Es una, la excepción, pero… es humano y no un algoritmo, perfecto. 

Así mismo, es un toque de atención para el posicionamiento de la ciencia española al no aparecer el nombre del alicantino Francisco Mujica como descubridor de la base, de lo que luego sería CRISPR. El error no es de Ranga, si no, nuestro porque no luchamos por posicionar nuestros logros. La excelencia implica humildad, pero no tanta. Espero que las próximas sesiones de Ciencia en el parlamento den sus frutos. 

martes, 16 de octubre de 2018

Modo aprender


Tras el post del martes pasado, un amigo coach me envió unos ejercicios de asertividad, y una amiga el jueves, me recordó que para ser sincero en lo profesional tocaba serlo en lo personal. Así que este domingo, me armé de valor, y recibí una gran lección de vida de una persona a la que estimo. De esas que se aprende a manos llenas.

Ranga Yogeshwar en su libro que bloguearé este jueves, hace referencia a la importancia de pasar de modo resultadista (económico) a modo aprendizaje para afrontar el futuro con éxito. 

Mi estimada Joaquina Fernández lo resumía así “La vida sería más sencilla si nos 
pusiéramos todos en modo aprender”. 

Al parecer, Bill Gates, Elon Musk y otros CEOs relevantes dedican una media de 5 horas semanales a aprender cosas nuevas

Ayer tuve una de esas comidas, que la pondría en bucle para seguir aprendiendo de mi interlocutor, de esos profesionales que o aportas o te apartan, ¡olé! Pocas veces, estoy delante de alguien que su trabajo facilitará el aprendizaje de millones de personas. 

Esta mañana en clase de voz con Mamen Delgado, la que fue la voz del 1004 de Telefónica la década anterior, me he dado cuenta, lo importante que es honrar el momento de interlocución con otras personas. 

Hoy estaré en un evento de los que aportan, el Open Summit BBVA, iré en modo aprender de fintech: escuchar, reflexionar e implementar. Mañana, otro premio, aprender a desvirtualizar a Ranga, quizá, por partida doble. 

Pasado tocará aprender de los emprendedores que inician su camino en el Coworking EOI de Manzanares y la Junta de Comunidades. Porque enseñando y acompañando se aprende mucho. 

Moraleja, se aprende de un libro, una conferencia, una charla de youtube, y sobre todo, se aprende escuchando de forma activa a tu interlocutor, permitiéndole el error en sus palabras, desde el amor, la vida y la libertad de escucha. 

A pesar de todo, la vida a veces te da lecciones inesperadas. Arreglarlas es el reto que mueve mi vida. Me voy a ello.  

  go gO GO!

jueves, 11 de octubre de 2018

El año en que salvé a Einstein


Vuelvo a bloguear libros estratégicos, con un autor que admiro como persona y profesional, el gran @sandopen. Uno de los padres de ecosistema tuitero español con sus famosos hashtags nocturnos. Que debía escribir cuando salía de Fundación Telefónica de liderar decenas de proyectos para ayudarnos a comprender cómo lo digital ibas a transformar la educación. 

Como el tiempo es un regalo, tuve el honor de desvirtualizar a Sandopen que al parecer se llama José de la Peña, en la aceleradora de edutech @SEK_lab, él de mentor titular (de año sabático), y yo de mentor becario (de prácticas). 

La novela "El año en que salvé a Einstein" se la regale a mi padre con la intención de leerla posteriormente… En agosto cuando llegué al retiro familiar y le pregunté por la misma, me sorprendió su respuesta, “hay un punto que me ha costado”, te diré que mi padre devora libros de 200 páginas en un día. Bendita capacidad que no heredé. 

De repente tenía un reto, descubrir el porqué de su bloqueo y me puse a investigar, lo cual, me resultó fácil gracias a los consejos del protagonista de la novela, con el que pronto hice buenas migas, por su profunda humanidad y humildad (se nota los rasgos de su padre literario). 

La acción transcurría trepidante en el aquel azaroso histórico momento de Entre Guerras, con un mapeo de la situación digno de Google Maps. Hasta que llegué al cráter donde me hundí sigilosamente, cual agujero negro. Fueron tan sólo una decena de páginas, pero mi cerebro casi que se licuó un par de veces… ¿Adivina qué intentó explicar Pepe? En una animada cena de nuestro prota y el primer genio que le aterriza en la importancia de aquel momento. 

Ni más ni menos, que la física cuántica, ¡acabáramos! Aunque Pepe se lo curra, y los protas ponen un claro ejemplo con el descubrimiento de Einstein, nuestro atontado cerebro sucumbe, porque se le obliga a entrar en un plano mental al que no se le ha entrenado. 

De hecho, todavía hay muy poca literatura de ejemplos reales y prácticos sobre la misma. Como reflejan lo poco estables que son hoy en día los ordenadores cuánticos. Siendo la física cuántica muy nombrada como comodín del público por mis interlocutores de innovación, cada vez que les pregunto cómo domar al tiempo que nos gestiona a nosotros.

Sugerencia (ya comentada con el autor), sáltate esa explicación, sigue para adelante, y luego, después de haber entendido toda la refriega de súper interesantes debates entre los protagonistas reales de lo que pasó ahí y cambio el rumbo de la ciencia, vuelve a esas páginas donde lo entenderás de forma más fácil. 

A la par, que Pepe tira de sus investigaciones de una vida entera para desvelarte un encuentro en el que no había Twitter, una trama policiaca digna de una novela de alto voltaje, que cuando se acaba, te quedas con ganas de más. 

Pepe, ¿para cuándo la segunda parte de la trilogía? 

PD: el libro se imprime bajo demanda, ¡por fin alguien que no tala árboles en base a las expectativas de su ego!

martes, 9 de octubre de 2018

Sinceridad: la disrupción de la escucha


Cuándo alguien me sugiere una idea que no espero, instintivamente le digo que no, luego, al segundo me pregunto “¿Y por qué no?” Y el siguiente segundo, pienso “tío recula que es una solución interesante”, seguidamente en el tercer segundo le digo “tienes razón”, con lo que a la par que abre los ojos con sorpresa, dibuja una leve mirada sonriente. Tres segundos que combato a diario para aprender a empalizar con lo inesperado y disruptivo, mientras hackeo mi cerebro reptiliano. 

Si ni yo estoy entrenado para escuchar disrupciones ¿cómo me sorprende que las organizaciones se revuelvan en sus entrañas cuando les sugiero ideas por twitter en SU evento?

Más aún, cuando los empleados de marketing que organizan eventos, quieren ser trending topic sin que les distorsionen el discurso que tanto esfuerzo les ha llevado.  Olvidando que son ellos los que posicionan su marca en un lugar de supuesta escucha, disrupción e innovación. Sabiendo que si hacen un evento público se exponen a la sugerencia constructiva externa. La cual, la toman como una afrenta al no tenerla prevista. Dime de qué presumes y te diré de qué careces. Empleados jugando a canalizar disrupción. ¡Tela! 

Lo tremendo, es como ayer, cuando hacen una presentación de un estudio y el investigador que presentaba las conclusiones no sabía entender sus propias diapositivas. ¿Es aceptable en una organización que asesora a otras en innovación? 

Puede que un problema sea que hay muchas empresas donde el/la responsable de marketing también lo es de innovación o de creatividad o de disrupción o de la palabra que no entendamos, pero que si la asumimos como nuestra creemos que vamos a ser empáticos con los clientes. 

Resulta extraño que un valor como la sinceridad, que en teoría es a lo que nos enseñan de pequeños, con el mantra “no mentiras”, nos resulte tan molesto cuando lo recepcionamos, como un gancho a la mandíbula. Es un baño de realidad casi siempre validada, entre lo que realmente somos y como tal nos perciben, y lo que estamos empeñados a querer ser. (Ampliar con el post "¿Qué quieres ser?"). 

Se me escapa por qué hay mentores e inversores de startups que me dicen a viva voz “Gonzalo alguien tiene que ser sincero” o “eres el único que eres 100% sincero”, mientras en los chats de WhatsApp colectivos me den caña… Ok, asumido, aunque me arriesgue de nuevo a una nevera profesional. 

¿Cómo vamos a mejorar si rechazamos de plano la escucha activa? ¿Cómo vamos a reconocer nuestro talento innato si no somos sinceros? ¿Las empresas son conscientes de lo que son en vez de lo que quieren ser? ¿Somos felices en una vida impostada? 

PD: foto de un grafiti de la pared del polideportivo municipal de Manzanares (Castilla La Mancha). 

jueves, 4 de octubre de 2018

Prototipar el trabajo del futuro



La frase de mi padre es “el que menos necesita, es el más feliz”. 

Será que con la madurez estoy empezando a ser consciente de esa frase, al darme cuenta que no necesito currar 5 días a la semana para llegar a final de mes. ¿Suerte? No, eso no existe, se llama tomar y asumir vitales decisiones. 

La clave, es que no acabo de caer en la trampa de renovar la moto, el móvil porque la pantalla tenga una grieta, o la ropa por estar a la moda. Sacando de ellas, la parte emocional que tan bien anclaron emocionalmente aquellos maravillosos profesionales del marketing. 

Empiezo a ser dueño del tiempo que me han asignado, en vez de estar agobiado currando para pagar las cuotas mensuales. Con lo que tengo más espacio y tiempo para desarrollar un pensamiento crítico… y dejar de correr en la Carrera de la Rata.

Me da, que estoy prototipando el trabajo del futuro, donde trabajaremos muchísimas menos horas, dejaremos de calentar sillas y esperar a que el jefe desconecte su WhatsApp. Tan sólo curraremos como mucho tres días a la semana, aportando de forma súper personalizada nuestras habilidades y comportamientos.  

Puede que está reflexión sea en parte fruto de la charla de ayer en Saber Cómo de la bici clown Álvaro Neil (@biciclown). Realmente necesitamos la mitad de la mitad de las cosas que nos hacen creer que es necesario. En el momento que lo sustituyes por sonrisas, ¡eres libre! Puede que está sea la única forma, de aportar contra el calentamiento climático. 

En un par de horas estaré en un lugar que hace unos años ni me planteaba que pudiera ser posible…

… estaré satisfecho conmigo mismo en una playa. (Y mis clientes de mi). 

PD: la foto que encabeza es lo que veía hoy en la reunión de mi startup con unos de mis socios en plena terraza de un parque madrileño a las 12 de la mañana de un martes… Esa es la mejor oficina, la que no tiene paredes, que limiten nuestras ideas. 

miércoles, 26 de septiembre de 2018

¿Qué quieres ser?


Ahí estoy, subido a la mesa del coworking de Toledo de la EOI y Junta de Comunidades, dando la clase de Lean Startup. Comprobando que un falso techo me limita. 

Puede que nazcamos con el software de un genio, pero en el entrenamiento profundo que nos enseñan a utilizar el hardware, nos cuelan un troyano, la famosa frase “¿Qué quieres ser?”.  

Ahí nos caemos con todo el equipo. La trampa es la zanahoria que nos ponen delante, para pasarte la vida preparándote para esa meta. Sin dejarte espacio, para ti, para tu hobby, tu pasión (cual talento). Para el ahora, para quién realmente eres, sin disfrazases, sin culparte por decisiones pasadas, ni expectativas futuras. 

Al igual que los bebes de 21 meses detectan el bulling entre ellos, quizá a partir del año y medio, se puede empezar a detectar el talento de un niño. Por tanto, sería más rentable para la sociedad educarle a la primera, conforme a su don, su talento, su creatividad, su intuición, su networking con otros niños… 

Habilidades que intentan aprender los emprendedores en paro, ex empleados, y ex compradores de aquello del esfuerzo te llevará a ser lo que querías ser en el trabajo… Bloqueados ante el abismo de no encajar. Décadas de forja dan sus frutos. 

Bajemonos de la rueda del hámster. ¡Cambiemos las mesas por pasarelas! Escuchémonos, meditemos, reflexionemos. Animémonos a sacar a nuestros niños interiores, a redescubrir nuestro talento, sin miedo a mostrarnos como somos en la pasarela de nuestra vida. Con la convicción de que ya somos, seres irrepetibles e inmensamente bellos.

PD: Fotógrafa María José Cano 

sábado, 28 de julio de 2018

Feliz año


Da igual la religión que rija el estado en el que vives, por muy aconfesional que sea, cuando llega el final de un año, y el comienzo de otro, entramos en un estado de bondad infinita, deseando el bien a las personas con las que interactuamos, y viendo como dibujamos una sonrisa en su rostro, cual espejo del nuestro. 

Llega un momento en tu caminar vital, que te preguntas qué haces en esta vida, para qué has venido aquí, por qué tú, ahora y rodeado de tu familia, amigos… Habrá miles de respuestas, pero una de ellas viable, es que estás aquí para sumar momentos alegres que te lleven a ser feliz.

La siguiente cuestión que nos asalta, es como ser feliz. De nuevo, hay para elegir, más aún, cuando nos hemos dejado educar en la satisfacción inmediata del deseo, y si no, nos frustraremos, creyendo que el mejor bálsamo es adquirir experiencias de otros… 

Pues bien, una posible solución a ambas preguntas, es que, a partir de hoy mismo, cada vez, que te despidas de alguna persona con las que has interactuado, la digas un “feliz año”, a lo que por automatismo la otra persona te responderá "feliz año". Con ello, habrás creado dos sonrisas no sólo en vuestros rostros, si no, en vuestras almas. 

La satisfacción real, no llega por hacer méritos para recibir, ni mucho menos dar para recibir… la vida es dar por el placer de crear, de transformar felicidad en quien te rodea, y la forma más rápida, sencilla y barata es ésta, desear feliz año un 28 de julio, en adelante. 

Sólo, si has experimentado el poder de transformación en otras personas al ayudarlas a florecer sonrisas desde lo más hondo, entenderás que en ese momento eres divino, porque la energía que fluye por ti te revitalizará. Cualquier DJ del conocimiento te lo podrá narrar con sus propias palabras. Por eso, es tan grato enseñar. Por ello, si de de verdad quieres aprender una materia, busca la forma de poder transmitirla y formar a otros, sus necesidades te llevarán por el camino de la excelencia. 

Por cierto, la sonrisa verdadera es la de la mirada, cual espejo del alma. 

PD: ojalá tu interlocutor no te responda con un "lo mismo", porque te tocará felicitarle muchas veces el año, para que conecte con el centro de su ser, y pueda fluir. 

Feliz año