martes, 8 de diciembre de 2015

Mirada berciana



Ahí queda el perfil de la leonesa
petrificada en la piedra roja de los atardeceres
con su mirada verde vigilante.

Con su nariz achatada a base de los puñetazos
de la vida
por tocar las narices
llamar la atención
levantar la voz
cuestionar a la autoridad.

Rasgos duros cincelados por austeros vientos
esconden un alma cálida,
berciana,
abundante en vivencias
en recuerdos
hoy tristes,
de aquellas millones de hijas rubias
que arrancaron de sus entrañas
para engalanar de oro Roma.

Miles de años después
aquí sigue
oteando
la entrada del valle
anhelando
volver a verlas, 
desde el 
Mirador de Orellán. 

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